Música del mariachi en México, en manos de las nuevas generaciones
VILLAHERMOSA, Tab., 24 de junio de 2026.- Que el Festival Villahermosa 2026 comience con la danza del Baila Viejo no es una coincidencia, sino un acto de profunda memoria histórica. Cada 24 de junio, coincidiendo con el día de San Juan Bautista y el aniversario de la fundación de la ciudad, esta manifestación artística marca el recuerdo de lo que los tabasqueños fueron antes de ser villahermosinos, rescatando las raíces prehispánicas arraigadas en la antigua comunidad yokot'an.
El maestro Lombardo Aguilar Pedrero, destacado promotor cultural y jefe del departamento de organización de eventos en espacios públicos de la DECUR de Centro, detalló que, si bien la danza comparte un origen común yokot'an con regiones como Tamulté de las Sabanas, Cunduacán o Nacajuca, la variante de Atasta de Serra posee una identidad única. Mientras que en las otras zonas el caballo tiene una connotación de combate y guerra, el ejemplar de Atasta de Serra es estrictamente festivo. Su propósito histórico era invitar a la comunidad a acercarse al altar confeccionado por los habitantes para ofrendar y dar gracias por la abundancia y la buena fortuna tras un año de tránsito por este mundo.
La preservación de esta variante de Atasta de Serra responde a un año de investigación multidisciplinaria que rescató el legado de Álvaro Vega Mayo, último mayordomo y guardián de esta tradición vecinal. A diferencia de otras expresiones folclóricas estructuradas, la danza de Atasta destaca porque los participantes bailan libremente en torno al caballo, portan melenas de henequén con cintas de colores y visten ropa común de uso diario, lo que dota al ritual de un carácter multicolor y espontáneo, guiado únicamente por el ritmo de las sonajas y el grito colectivo de ¡Arriba San Juan Bautista!.

Por su parte, el joven bailarín Roberto Carlos López Córdoba, integrante del Ballet Folclórico Juvenil Xal-pan de Jalpa de Méndez —agrupación encargada de ejecutar la danza en el andador Manuel Sánchez Mármol—, compartió la carga mística y de resistencia que esconde este ritual, considerado uno de los más antiguos de Tabasco. López Córdoba explicó que la danza existía mucho antes de que la capital fuera bautizada como San Juan Bautista y que sobrevivió a la colonización española gracias a un acto de sincretismo e ingenio indígena.

Al verse obligados a abandonar a sus deidades prehispánicas ligadas a la naturaleza, los antepasados pidieron permiso a los colonizadores para continuar danzando, argumentando que el homenaje sería para San Juan Bautista; sin embargo, el tributo seguía dirigido en secreto al dios Sol. El joven intérprete explicó que este secreto se evidencia en la posición de la máscara, la cual no se coloca sobre el rostro, sino en la parte superior de la cabeza, de tal manera que al inclinarse y realizar los pasos libres a ras de suelo, la mirada de la pieza artesanal permanezca apuntando fijamente hacia el cielo. Lo que sin duda, envuelve de más misticismo esta auténtica tradición tabasqueña.




