Javier Aguirre, nuevo entrenador del Valencia CF
CANCÚN, QRoo, 30 de junio de 2026.- Cuando juega la Selección Mexicana pasa algo difícil de explicar, pero muy fácil de sentir. Los restaurantes se llenan, los bares hacen “sold out”, las oficinas se paralizan unos minutos y miles de personas salen a las calles después de un triunfo. Basta recordar que, tras la victoria de México sobre Chequia en el Mundial 2026, más de 800 mil personas se reunieron en la Ciudad de México para celebrar. Lo mismo ocurrió en Cancún, Guadalajara, Monterrey y decenas de ciudades donde una simple anotación bastó para convertir a desconocidos en compañeros de festejo.
Más que futbol, es sentir que todos jugamos el mismo partido
Para el investigador Fernando Vizcaíno Guerra, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el futbol tiene en México un lugar que ningún otro deporte ocupa. Mientras en países como Estados Unidos o Canadá la atención se divide entre el futbol americano, el béisbol o el hockey, aquí el balón logra detener al país entero. Y durante un Mundial esa pasión se multiplica porque deja de ser solo un partido: se convierte en una historia que todos sienten como propia. De acuerdo con el especialista, gobiernos, medios de comunicación y la propia afición contribuyen a que el torneo se viva como un acontecimiento nacional.
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