Urgen arquitectos a mitigar riesgos de megaproyecto de vivienda en Río Viejo
VILLAHERMOSA, Tab., 3 de abril de 2026.- A pesar de los acuerdos federales para contener los precios de los combustibles, la realidad en las estaciones de servicio de la capital tabasqueña cuenta una historia distinta para quienes viven frente al volante, pues son especialmente los conductores del transporte público, quienes reportan que el costo de la gasolina se ha convertido en su principal "pasajero no deseado", consumiendo hasta cinco mil pesos semanales de sus ingresos.
Aunque el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pactó recientemente mantener el diésel por debajo de los 28.30 pesos y la gasolina regular a menos de 24 pesos, los taxistas de Villahermosa enfrentan una presión doble: el incremento internacional del crudo y la modernización del parque vehicular que les exige el uso de combustible de mayor octanaje.
Para Clemente Muñoz, conductor con años de experiencia, el incremento es insostenible. Con unidades renovadas que requieren gasolina tipo premium, el gasto se ha disparado. “Está carísima: 26, 27 y algunas veces hasta en 28 pesos el litro”, lamentó. Recordó que hace una década la inversión semanal era de máximo dos mil 500 pesos, lo que representa un aumento del 50 por ciento en el costo de operación.
A este escenario se suma el factor climático. El intenso calor de Tabasco obliga al uso ininterrumpido del aire acondicionado, lo que reduce el rendimiento del combustible y eleva la frecuencia de las visitas a la gasolinera. "No ha bajado, no ha bajado", sentenció don Clemente, señalando que este golpe se agrava con gastos fijos como la tarifa diaria, el lavado de la unidad y el mantenimiento general.
La situación se repite en el sector de los turnos diarios, donde Jorge Cuevas reveló que el gasto por turno pasó de 400 a 500 pesos en lo que va del año. Al haber dos turnos por unidad, el gasto operativo diario asciende a mil pesos, una cifra alarmante cuando la demanda de usuarios es baja y la rentabilidad se desploma.
“No hay ni usuarios, pero aquí tenemos que estarle dando para poder subsistir”, comentó Cuevas, quien calificó como un engaño las promesas históricas de precios bajos. Para él, la única opción es limitarse al consumo de gasolina regular (verde), pues el costo de la premium (roja) resulta inalcanzable para su presupuesto actual.
Mientras el conflicto en Irák y la volatilidad del mercado petrolero mantienen los precios al alza, los trabajadores del volante en Villahermosa inician este segundo trimestre del año con la incertidumbre de si su labor seguirá siendo redituable ante un insumo que parece no tener techo.