UNAM apuesta por un uso formativo de dispositivos digitales en las aulas
VILLAHERMOSA, Tab., 6 de octubre de 2026.- El bullicio arranca temprano, a las 8:30 horas. El Instituto Tecnológico de Villahermosa (ITVH), que lleva 52 años acostumbrado al paso serio de los estudiantes de ingeniería, de pronto se llena de risas agudas y ojos bien abiertos. Afuera del auditorio, el cielo amenaza con lluvia, pero los papás del jardín de niños Sara Manjarrez de Solís van llegando puntuales. Traen de la mano a unos 30 pequeños que apenas pueden contener la emoción.
La música de la banda de guerra y los honores a la bandera a cargo de la escolta universitaria le ponen el toque formal a la mañana. Es el arranque del Semillero de Ciencia y Creatividad, un espacio donde el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco (CCYTET) organiza la primera Feria Estatal Infantil y Juvenil de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación 2026. En el auditorio hay 46 proyectos montados; el premio es un boleto directo a la etapa estatal.
"A pesar de las inclemencias del tiempo, creíamos que íbamos a tener menos asistencia, pero los papás llegaron motivados", cuenta aliviada la directora del jardín de niños, Alejandra Pérez Ramón, mientras acomoda a su grupo. Para ella, el valor de este día es enorme. "Es importante que los niños no solo conozcan la ciencia en el aula, sino que sepan que la ciencia y la tecnología se llevan en el día a día". Justo cuando está por decir que lo que más va a recordar de esta jornada son las expresiones de asombro de sus alumnos, una exclamación colectiva la interrumpe. A sus espaldas, un robot empieza a moverse y los niños, maravillados, se olvidan de todo lo demás.
Unos pasos más adelante, la feria toma un camino distinto, el del arte con causa. Karen Guadalupe García Hernández, maestra de artes visuales, viene llegando desde el poblado C10 de Cárdenas, de la Secundaria Técnica número 31. Ella y sus alumnos traen un proyecto titulado Del residuo al arte. La idea nació al ver una estampa muy común y triste de su comunidad: la costumbre de la gente de quemar la basura en lugar de desecharla correctamente.
Para poner el ejemplo, la maestra y sus alumnos de primero recolectaron botellas de plástico, las pintaron y las transformaron en esculturas de animales en peligro de extinción, en un trabajo en equipo donde el profesor de biología asignó las especies y toda la escuela se involucró. En su mesa tienen una muestra de apenas 30 centímetros. Al principio cuesta un poquito descifrarla, pero si entrecierras los ojos, el plástico pintado revela el rostro de una rana.
"Las piezas originales miden entre un metro y un metro y medio, y están expuestas en la escuela", aclara Karen con una sonrisa.
Llegó a las 7 horas para armar el estand y poner el biombo. Aunque ya tiene experiencia en ferias, confiesa que esta vez los nervios estaban al mil porque nunca había tenido un alumno a su cargo en una exposición. "Pero la verdad que él se sabe muy bien el tema y ha respondido muy bien", dice orgullosa. Para ella, ver a los muchachos desenvolverse y mirar la competencia les abre los ojos sobre todo lo que son capaces de lograr.
El responsable de esa confianza es el joven José Jared Ramos Trinidad, el alumno que viajó en representación de todo su salón. Su día empezó a las 6 horas como siempre, pero hoy el ambiente era distinto. Desayunó algo rápido y se subió al coche con su papá para viajar a Villahermosa. Jared cuenta que les tomó todo un semestre hacer ocho obras, guiándose con imágenes pixeladas para calcular cuántas botellas necesitaban de cada color.
"El objetivo es concientizar a las personas del daño que le hacemos al medio ambiente", explica con una madurez que sorprende. Reconoce que estuvo muy nervioso desde días antes y que el miedo principal era que las botellas son muy frágiles y el trabajo requiere mucha cautela, pero al empezar a hablar frente a los jueces, los nervios se le olvidaron. "No soy bueno dibujando, pero me gusta hacer este tipo de manualidades. Después de esto, me gustaría continuar y ayudar al medio ambiente, así como a la biodiversidad", confiesa entusiasmado.
Desde el presídium, las autoridades coinciden con el sentir de los pasillos. El director del CCYTET, Felipe de Jesús Sánchez Arias, señala que sembrar conocimiento en la niñez es sembrar libertad y soberanía, pues la verdadera riqueza de Tabasco no está solo en el petróleo o el agua, sino en las aulas y en las casas donde los papás no apagan la curiosidad de sus hijos. A su lado, la secretaria de Educación, Patricia Iparrea Sánchez, felicita a los estudiantes por no rendirse cuando las pruebas fallaban, recordándoles que todo ese esfuerzo ya es un aprendizaje de vida.
La mañana se corona con la presentación de la quinta edición de la revista infantil Choco Ciencia, una ventana para llevar el conocimiento a cada rincón del estado.




