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CIUDAD DE MÉXICO, 4 de octubre de 2026.- Demetrio Bilbatúa volvió a los Estudios Churubusco con una vida entera de recuerdos. Allí había recorrido los foros siendo joven, cámara en mano, para registrar a las grandes figuras del cine mexicano. Anoche, a sus 91 años, fue él quien recibió el homenaje: el Ariel de Oro por una trayectoria dedicada a preservar la memoria del país que lo acogió desde niño.
“Para mí fue una experiencia inolvidable”, expresó al recordar sus primeros años de trabajo. “Dediqué mi vida a esto”.
En una entrevista durante la gala, el documentalista repasó el camino que lo llevó de los estudios cinematográficos a recorrer México y proyectar sus imágenes en el extranjero. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas lo distinguió durante la edición 68 de los premios Ariel por un legado que reúne más de mil documentales.
El regreso a Churubusco tuvo un significado especial. Bilbatúa recordó que recorría los estudios con una cámara de 16 milímetros, revelaba el material y participaba en su exhibición en las salas de cine. Ese trabajo lo acercó a Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix y Jorge Negrete.
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