Emprenden científicas de UJAT esfuerzo para conservar tortugas tabasqueñas
MORELIA, Mich., 3 de abril de 2026.- Brillaron en los salones del Castillo de Chapultepec, acompañaron la vida de una corte imperial y simbolizaron el poder en uno de los episodios más complejos de la historia nacional. Las joyas del Segundo Imperio Mexicano no solo existieron, sino que hoy sobreviven como piezas de enorme valor histórico, aunque muchas de ellas ya no se encuentran en el país donde alguna vez representaron autoridad y prestigio.
De acuerdo con registros históricos, archivos del INAH, colecciones del Museo Nacional de Historia y documentos de casas de subasta internacionales, estas piezas formaron parte del entorno personal de Maximiliano I de México y Carlota de México durante su estancia en México entre 1864 y 1867. En su mayoría, provenían de Europa, heredadas de sus familias reales o adquiridas antes de su llegada al país, aunque su uso en territorio mexicano les dio un significado histórico propio.
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