Locatarios del Pino Suárez confían en diciembre para rescatar bajas ventas
VILLAHERMOSA, TAB. — El panorama para los vendedores de carne de cerdo en el mercado José María Pino Suárez se mantiene en una fase de estancamiento, que según el coordinador de uniones Gutenberg Arévalo Aquino, ha llegado las ventas a situarse en niveles de entre el 60 y 70 por ciento.
Esta tendencia, calificada por el líder comercial como una venta demasiado pasiva, se ha vuelto constante desde el mes de febrero, encontrando apenas ligeros repuntes los fines de semana cuando la demanda logra alcanzar un 75 por ciento de su capacidad habitual.
Para Arévalo Aquino, este comportamiento del mercado es una consecuencia directa del desgaste financiero que enfrentan las familias tabasqueñas tras el periodo de Semana Santa, temporada en la que el consumo de cerdo disminuye drásticamente y de la cual los ciudadanos suelen salir con deudas pendientes.
Ante este escenario, el coordinador señaló que los locatarios ya están acostumbrados a manejar estas etapas de baja demanda, por lo que han adoptado una postura de paciencia y adaptación, entendiendo que el flujo económico podría no presentar cambios significativos sino hasta el cierre del año.
Como parte de las estrategias para dinamizar el área y enfrentar la fuerte competencia externa, Gutenberg Arévalo explicó que han establecido un acuerdo para apoyar el bolsillo de los consumidores. Aunque el precio de la carne se ubica en los 160 pesos, los comerciantes aplican un descuento directo de diez pesos al cliente, una medida que busca incentivar la llegada de personas al mercado bajo la premisa de ofrecer productos frescos y kilos de a kilo. Esta reducción en el margen de ganancia es vista como un esfuerzo necesario para preservar la tradición del centro de abasto frente a los nuevos hábitos de consumo y la oferta de bastos establecimientos del mismo giro.
Finalmente, el coordinador detalló que para evitar que el estancamiento de las ventas se traduzca en pérdidas económicas o mermas considerables, los tablajeros han optado por la transformación diaria de sus productos. La carne que no se desplaza durante la jornada es procesada para la elaboración de embutidos como longaniza y butifarra, lo que permite que el inventario se renueve constantemente. Según Arévalo Aquino, esta capacidad de respuesta es lo que permite al sector mantenerse a flote en medio de una economía local que, por el momento, se percibe lenta y a la espera de mejores condiciones en los meses venideros.





