La república de los aristochairos
Le hablaremos de lo que se dirime hoy día para todos los mexicanos en aquella zona fronteriza del país. Lo hacemos por varias razones, entre las principales:
- La razón de ser de esta columna, que promueve la cultura ciudadana, lo cual implica facilitar los recursos para que no mantengamos la cabeza metida en el agujero local, despreciando el conocimiento de los hechos importantes que se producen afuera. Lo hemos hecho reiteradamente, y ya ve usted cómo nos ha ido. Cómo estamos.
-También porque ya hay un dicho por ahí: “Las redes sociales le han dado voz a una legión de ignaros irresponsables, a quienes antes oíamos solo en el bar. Sin dañar a la comunidad”. Ya son una horda los opinólogos tabasqueños que invaden nuestros espacios en las diversas plataformas, profiriendo los más locuaces juicios, e invitándonos a comprarlos.
– La bulla electorera ya nos arrastra, pero cómo no. Ello impide que prestemos atención a situaciones más serias que pueden afectar nuestras expectativas de bienestar y seguridad reales en el inmediato plazo. O sea, por andar en esa bulla no sabremos ni de dónde vino el madrazo. El tanganazo. Así es que mejor, espabilémonos.
Entremos al tema. En Chihuahua se dirime, desde hace ya varias semanas el tema de la defensa de la soberanía nacional. De la independencia de darnos el gobierno que queramos, sin la intromisión y menos manipulación de la potencia hegemónica vecina. Todos los elementos integrantes de este escenario han quedado debida y públicamente exhibidos. Es un campo de batalla con dos trincheras, para dos bandos: Los defensores y los invasores con sus cómplices locales. Cada uno arguyendo en busca de proteger sus intereses.
No es una batalla, ni un debate nuevo. Liberales defensores, contra reaccionarios conservadores entreguistas. La historia de México esta plagada con episodios de esta naturaleza. Así es que ¿cree usted que los defensores intentarán enmascararse para aparecer como entreguistas? Seguro que la respuesta es no. Son los conservadores quienes con el apoyo de los USA aparecen enmascarados para tratar de pasar como defensores. Solo recuerde usted los dichos de la gobernadora Campos, de Chihuahua: “Nosotros sí estamos defendiendo al país de la delincuencia (con el apoyo de la CIA de los USA). No como el gobierno federal que defiende al delincuente gobernador de Sinaloa”. Y en su apoyo convoca a lo mas granado y sentenciado del panismo.
La batalla ha tomado un resuello. Los diputados morenistas de Chihuahua han dejado de lado la intención de llevar a juicio político a la gobernadora Campos. Solo queda, de momento, la fiscal Godoy haciendo su chamba. Quizá la ralentización es debida a la energía con que es conducida la estrategia defensiva gubernamental: Según información de Milenio diario, la posición defensiva mantenida y promovida por la presidenta a nivel de la relación diplomática con los USA, sin llegar al enfrentamiento abierto en Chihuahua, viene manteniendo a flote la dignidad de su gobierno frente al déspota WASP. Incluso se da el lujo de ningunear la fuerza del apoyo de los USA al gobierno fronterizo de aquel estado. Lo “exime” de responsabilidad directa y achaca está única y exclusivamente a la ultraderecha prianista.
El reportaje de Milenio describe con detalle cómo la popularidad de la presidenta Sheinbaum en las redes, está convertida en un fenómeno de comunicación social. Y fundamenta una observación concluyente: Los indicios referidos a la capacidad competitiva electoral de la oposición prianista, son deprimentes. Cada vez mas pocos zalameros festinan sus ocurrencias. Porque la oposición carece de una oferta política sólida. Concreta. Convincente. Solo están a expensas de los propios yerros de Morena.




