Detectan venta base de datos ligada a Aeroméxico a través de Telegram
VILLAHERMOSA, Tab., 15 de junio de 2026.- La mirada de los presentes en la sala de audiencias buscaba, inevitablemente, al hombre que alguna vez ostentó el máximo poder policial en el estado. Sin embargo, el Hernán N. que apareció este lunes en el banquillo de los acusados distaba mucho de la imagen de aquel funcionario imponente.
Ataviado con el uniforme beige reglamentario del centro penitenciario, sin su característico bigote y con una notable pérdida de peso, el exsecretario de Seguridad Pública esperaba el arranque de una jornada crucial: el inicio de la etapa intermedia de su proceso judicial. De manera virtual, sus abogados defensores, Andrés del Río y Josué Flores, mantenían un constante intercambio de notas y murmullos, afinando la estrategia antes de que el juez de control tomara la palabra.
El reloj marcaba exactamente las 10:15 horas cuando se declaró formalmente abierta la sesión. No pasaron muchos minutos para que la defensa jugara su primera carta. Argumentando la estricta necesidad de preservar la identidad y los nombres de las víctimas, los litigantes solicitaron formalmente al juez la salida de todos los medios de comunicación presentes en la sala.
Ante la petición, el juez Ramón Álvarez Brown decretó un receso de cinco minutos a las 10:30 horas para deliberar la resolución. Lo que debió ser una pausa breve se transformó en un escenario de tensión e imprevistos: al momento de intentar reanudar, un repentino apagón dejó la sala a oscuras.
Durante los cinco minutos que tardó en restablecerse la energía eléctrica, la penumbra no enfrió los ánimos. En la oscuridad de la sala, apenas se alcanzaba a percibir el intercambio de palabras entre los defensores y los fiscales del Ministerio Público. Por su parte, el ex titular de la Secretaría de Seguridad estatal aprovechó los tiempos muertos y la cercanía con las salas anexas para charlar brevemente con otros internos que también cumplían con sus respectivas comparecencias.
Una vez restablecido el orden y el flujo eléctrico, la audiencia entró en su terreno más denso. El peso del Código Penal cayó sobre el imputado cuando se ratificó que a Hernán N. se le considera coautor de una serie de delitos de alto impacto: secuestro agravado, extorsión agravada y asociación delictuosa. De ser hallado culpable en la siguiente instancia, las penas acumuladas para el exfuncionario sumarían la friolera de 154 años de prisión.
El impacto económico del caso no es menor. Durante la sesión se detalló la exigencia de la reparación del daño a favor de la empresa afectada, la gasolinera del corporativo Paragas. La cifra es astronómica: 628 millones 725 mil 997 pesos, a los que se le añaden 32 mil 60 pesos por concepto de daño moral y psicológico en contra de la víctima, identificada bajo las iniciales R.M.A., dueño de dicho corporativo.
El debate procesal de esta etapa intermedia dejó saldos para ambas partes. El juez Ramón Álvarez Brown procedió a la exclusión de diversas pruebas testimoniales, depurando los elementos que llegarán a la etapa definitiva del proceso.
Tras una jornada marcada por el hermetismo, los incidentes técnicos y el peso de las millonarias acusaciones, el destino de Hernán N. ha quedado perfilado. Ahora, el proceso entra en una pausa estratégica: se está a la espera de que se fije la fecha oficial para el inicio del juicio oral, una vez que un juez federal determine formalmente la vinculación a proceso y se cierren los últimos recursos dictados en esta audiencia




