Piñatas tradicionales conquistan las Fiestas Patrias en Chiapas
VILLAHERMOSA, Tab., 2 de agosto de 2026.- Lo que comenzó hace más de cuatro décadas como un asentamiento de ocho familias de pescadores en las costas de Centla, hoy se enfrenta a la pérdida progresiva de su territorio. La exposición fotográfica: Paisaje de un mar que no cesa, de la creadora visual Miraldelly Marín Amezquita, aborda el fenómeno de la erosión marina y sus implicaciones sociales en la comunidad de El Bosque.

La propuesta visual que se expone en el jaguar despertado de lunes a domingo, evita el enfoque amarillista de la tragedia para centrarse en la permanencia y el valor del recuerdo. A través de un recorrido por la sala, la autora propone una lectura sobre cómo el avance del mar ha alterado la vida cotidiana, dejando al descubierto vestigios arquitectónicos y espacios que solían albergar a las familias del lugar.

El montaje museográfico destaca por su variedad de formatos. En los muros principales cuelgan piezas de gran tamaño impresas sobre lienzo textil que funcionan como marcos visuales: ventanas y portones destruidos desde los cuales se aprecia el oleaje. A la par, se exhibe un retablo de fotografías en formato pequeño que registran fachadas con grietas, cimentaciones al descubierto y rostros de los pobladores que aún permanecen en el área.

La serie se complementa con impresiones tradicionales enmarcadas en madera, donde el agua de mar interactúa con árboles secos y estructuras colapsadas. Más allá de presentar datos sobre la pérdida de metros de playa, la muestra busca generar una reflexión sobre la memoria comunitaria frente al avance inevitable del océano.





