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VILLAHERMOSA, Tab., 15 de septiembre de 2026.- Han pasado exactamente 33 años y 15 días desde aquel 31 de agosto de 1993, fecha en que el Estadio Centenario explotó con el último out que le dio a los Olmecas de Tabasco su único campeonato de la Liga Mexicana de Béisbol. Este martes, la coincidencia del calendario patrio cruza el fervor por la Independencia de México con la urgencia deportiva: la novena cabezona salta al diamante de visita contra las cuerdas, obligada a ganar para no morir en el Juego 6 de la Serie del Rey ante los Toros de Tijuana.
En las calles de Villahermosa, el ambiente patrio se respira distinto. El televisor encendido para seguir las acciones en el diamante se disputará el protagonismo con el plato de pozole, las cervezas o tequila y la música mexicana. Entre la vieja guardia que aún recuerda la hazaña de los noventa y la nueva ola de aficionados que este año abarrotó el Coloso de Atasta, los tabasqueños alistan una noche del Grito de Independencia con el corazón que, más que dividido, entusiasta por celebrar pase lo que pase.
Para ciudadanos como Alexis Antonio Carrera, la coincidencia es sencillamente irrepetible. Con consciente memoria de los años que tomó al equipo regresar a una final, vivirá el encuentro en su hogar combinando la comida típica con el nerviosismo del juego.
"La Serie del Rey no se vive cada año; en la casa me la paso con mi familia, hacemos una comida mexicana, hoy vamos a ver el béisbol y vamos a chelear. Un convivio entre familia, festejar, ver el partido y ya luego lo que venga", afirmó entre risas.
Esa misma mística familiar la comparte Juan Carlos Morales Sánchez, para quien el béisbol es un asunto heredado. De su padre y de un tío fanático de hueso colorado aprendió a seguir a los Olmecas de Tabasco desde que era un niño. Este martes, la cena patria se convierte en una trinchera de apoyo a la novena local.
"Celebraremos el Grito como todos los mexicanos, con la familia más allegada. Pero esperamos que Olmecas haga un buen papel porque nos están representando; para mí, que se junten las dos fechas tiene un significado muy importante", señaló.
El arrastre de la novena chocas no solo mueve a los aficionados de antaño, sino que logró enganchar a nuevas generaciones a las gradas del Centenario del 27 de Febrero. Es el caso de Carlos Yael Hernández, para quien ver el juego de esta noche va más allá del resultado: representa la oportunidad de conectar con su padre a través del recuerdo de su abuelo.
"Mi papá me dijo que hace mucho tiempo los Olmecas no ganaban nada, así que hoy vemos el partido juntos. Esto refuerza el vínculo entre nosotros; llega emocionado, me dice ¿vamos a ver el juego? y eso nos conecta como padre e hijo. El partido de que se ve, se ve, porque... ¿y si sí?", relató.
Incluso entre quienes no suelen seguir de cerca el rey de los deportes, el desempeño del equipo en la Serie del Rey logró generar simpatía. Carlos Rodríguez reconoce el impacto de la escuadra tabasqueña y confirmó que, aunque el fútbol es su deporte habitual, el televisor de su casa estará sintonizado en la pelota caliente.
"No soy de celebrar tanto el 15, pero lo respeto. No veía tanto béisbol, pero este año los he apoyado por la gran actuación que han tenido. Es un buen deporte, hoy veré el partido y espero que ganen", indicó.
Por su parte, en hogares donde la fiesta patria coincide con celebraciones íntimas, como en la familia de María José Isidro Gómez —quienes festejan además el cumpleaños de su abuela—, el orgullo por la representación estatal suma un matiz especial al convivio.
"Hoy es especial por mi abuelita. Fui una vez al Centenario y me gustó mucho el ambiente. Que lleguen a estas instancias es algo muy significativo para Tabasco y sería muy bonito para el equipo", concluyó.




