Contexto
Una escena frecuente en los servicios de urgencias ocurre cuando una persona lleva varias horas esperando y observa que otro paciente, quien llegó después, es atendido inmediatamente. La reacción suele ser comprensible: “¿Por qué lo pasaron primero?”. La respuesta se encuentra en una palabra de origen francés: triaje, conocida también como triage, que significa seleccionar, ordenar o clasificar.
El triage moderno surgió en los campos de batalla. Durante las guerras napoleónicas, el cirujano Dominique-Jean Larrey priorizó a los heridos según su gravedad, sin distinguir rango o nacionalidad, e impulsó las “ambulancias volantes” para trasladarlos rápidamente.
El triage no constituye una consulta médica completa ni establece por sí mismo un diagnóstico definitivo. Es una valoración inicial rápida que permite identificar qué pacientes están en peligro inmediato, cuáles pueden deteriorarse si esperan y quiénes presentan padecimientos menos graves. Por esta razón, en urgencias no se atiende estrictamente por orden de llegada, sino de acuerdo con la gravedad. En el Instituto Mexicano del Seguro Social se utiliza una clasificación de cinco colores y cada uno representa un nivel de prioridad y un tiempo aproximado de respuesta.
El color rojo indica atención inmediata. Se asigna a pacientes que necesitan reanimación o presentan peligro inminente de muerte, como quienes sufren un paro cardiaco, obstrucción de la vía respiratoria, dificultad extrema para respirar, estado de choque, hemorragia masiva, traumatismo grave, pérdida profunda de la conciencia o una convulsión que no se detiene. En estos casos, cada minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El color naranja corresponde a condiciones muy urgentes que pueden poner en peligro la vida o la función de un órgano y requieren valoración médica en un periodo no mayor de diez minutos. Algunos ejemplos son dolor torácico sugestivo de infarto, signos súbitos de enfermedad vascular cerebral, dificultad respiratoria importante, alteraciones del estado de conciencia, quemaduras extensas o dolor abdominal intenso acompañado de datos de alarma.
El color amarillo identifica situaciones que necesitan atención en aproximadamente treinta minutos. Aunque no existe peligro inmediato, el paciente podría presentar complicaciones si la espera se prolonga. En este grupo pueden encontrarse personas con dolor abdominal persistente, deshidratación moderada, fiebre elevada con factores de riesgo, crisis de asma moderada, fracturas estables, heridas que requieren sutura, cólico renal intenso o vómitos persistentes.
El color verde se utiliza para urgencias menores, como esguinces leves, heridas superficiales, infecciones respiratorias sin dificultad para respirar, diarrea sin deshidratación, molestias urinarias sin deterioro general o síntomas crónicos que no han empeorado. Estos pacientes pueden esperar hasta 120 minutos y algunos podrían recibir atención adecuada en una Unidad de Medicina Familiar.
Finalmente, el color azul corresponde a situaciones no urgentes, cuyo tiempo de espera puede extenderse hasta 180 minutos. Algunos ejemplos son resfriados leves, molestias de varios días o semanas sin empeoramiento, solicitudes de recetas o certificados, revisión de resultados y padecimientos crónicos estables. Esto no significa que el paciente no merezca atención, sino que su condición permite atender primero a quienes presentan mayor riesgo.
Estos ejemplos son orientativos: el color depende de la gravedad, no solo de la enfermedad. Un dolor de cabeza leve puede ser verde, pero será rojo o naranja si aparece súbitamente con desmayo, convulsiones, debilidad o dificultad para hablar. También se valoran los signos vitales, la edad, los antecedentes y el riesgo de deterioro.
Descongestionar urgencias también requiere fortalecer la medicina familiar y facilitar el acceso al primer nivel. Recibir un color verde o azul no significa negar atención, sino priorizar a quien enfrenta mayor peligro. Comprenderlo puede reducir conflictos y mejorar el uso de los servicios: si alguien es atendido primero, quizá detrás de esa puerta se está salvando una vida.
P.D. Y tú, ¿consideras que conocer los colores del triage cambiaría tu manera de acudir a urgencias?




