{"id":308538,"date":"2026-07-25T06:02:00","date_gmt":"2026-07-25T12:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/?p=308538"},"modified":"2026-07-24T22:02:24","modified_gmt":"2026-07-25T04:02:24","slug":"a-tabasco-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/2026\/07\/25\/a-tabasco-5\/","title":{"rendered":"A Tabasco"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La construcci\u00f3n del enemigo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El discurso discriminatorio y la erosi\u00f3n de la democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Toda erosi\u00f3n democr\u00e1tica comienza con el lenguaje: la exclusi\u00f3n del adversario puede terminar debilitando las instituciones que sostienen el Estado constitucional.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las democracias constitucionales rara vez colapsan de manera abrupta. Su deterioro no suele anunciarse con la cancelaci\u00f3n de elecciones, la disoluci\u00f3n del Congreso o el cierre de los tribunales. Por el contrario, comienza casi siempre de forma imperceptible, mediante un proceso gradual de normalizaci\u00f3n del lenguaje pol\u00edtico. La primera fractura no ocurre en las instituciones, sino en las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en ese momento cuando el adversario deja de ser un competidor leg\u00edtimo para convertirse en un enemigo al que debe neutralizarse; cuando la cr\u00edtica se redefine como un acto de deslealtad, de traici\u00f3n a la patria; cuando el pluralismo comienza a interpretarse como un estorbo y la autonom\u00eda de las instituciones constitucionales pasa de ser una garant\u00eda del Estado de derecho a convertirse, en el discurso del poder, en un obst\u00e1culo que debe ser sometido o eliminado. Antes de debilitar las instituciones, las democracias suelen debilitar el lenguaje con el que las sociedades aprenden a defenderlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia demuestra que ning\u00fan proyecto de concentraci\u00f3n del poder puede consolidarse sin antes construir una narrativa que justifique la exclusi\u00f3n. El poder necesita identificar responsables de los problemas p\u00fablicos, se\u00f1alar culpables y dividir a la sociedad entre quienes representan el supuesto inter\u00e9s general del pueblo y quienes son presentados como obst\u00e1culos para alcanzarlo. Esa l\u00f3gica, ampliamente estudiada por la teor\u00eda pol\u00edtica y la psicolog\u00eda social, constituye el primer paso hacia el debilitamiento del pluralismo democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La construcci\u00f3n del enemigo no consiste \u00fanicamente en desacreditar a la oposici\u00f3n pol\u00edtica. Su prop\u00f3sito es mucho m\u00e1s profundo: privar de legitimidad a cualquier persona, instituci\u00f3n u organizaci\u00f3n que limite el ejercicio del poder o cuestione sus decisiones. Organismos constitucionales aut\u00f3nomos, universidades, medios de comunicaci\u00f3n, asociaciones civiles, instituciones privadas, sectores empresariales e incluso ciudadanos cr\u00edticos pueden convertirse en destinatarios de un discurso que busca presentarlos como adversarios permanentes del inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese contexto aparece el discurso discriminatorio, una de las herramientas m\u00e1s eficaces para justificar la exclusi\u00f3n. La discriminaci\u00f3n pol\u00edtica no siempre adopta formas abiertas o expl\u00edcitas. Con frecuencia se manifiesta mediante etiquetas, estigmas y narrativas que distinguen entre ciudadanos \u201caut\u00e9nticos\u201d y ciudadanos \u201cileg\u00edtimos\u201d; entre instituciones \u201c\u00fatiles\u201d e instituciones \u201cinc\u00f3modas\u201d; entre voces que merecen ser escuchadas y voces que deben ser desacreditadas. El problema no radica \u00fanicamente en la dureza del lenguaje, sino en su capacidad para modificar la percepci\u00f3n colectiva sobre qui\u00e9n tiene derecho a participar plenamente en la vida p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde una perspectiva constitucional, esa l\u00f3gica resulta incompatible con el Estado democr\u00e1tico de derecho. El art\u00edculo 1.\u00ba de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de los Estados Unidos Mexicanos proh\u00edbe toda forma de discriminaci\u00f3n que tenga por objeto o resultado anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. Esa disposici\u00f3n no constituye \u00fanicamente un mandato dirigido a las autoridades administrativas o judiciales; representa un principio que debe orientar el comportamiento de todos los actores p\u00fablicos, incluidos los partidos pol\u00edticos como entidades de inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte, el art\u00edculo 41 constitucional asigna a los partidos una funci\u00f3n esencial: promover la participaci\u00f3n ciudadana, hacer posible el acceso al ejercicio del poder y contribuir a la integraci\u00f3n de la representaci\u00f3n pol\u00edtica. Esa responsabilidad implica competir dentro de las reglas democr\u00e1ticas, no sustituirlas; convencer mediante argumentos, no mediante la descalificaci\u00f3n sistem\u00e1tica; fortalecer las instituciones, no debilitarlas cuando dejan de ser funcionales a un determinado proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia constitucional descansa sobre un principio tan sencillo como exigente: nadie concentra por s\u00ed solo la representaci\u00f3n de la sociedad. Por ello existen \u00f3rganos aut\u00f3nomos, tribunales independientes, universidades con libertad acad\u00e9mica, medios de comunicaci\u00f3n cr\u00edticos, organizaciones de la sociedad civil y un sector privado con autonom\u00eda para desarrollar sus actividades dentro del marco jur\u00eddico. Todos ellos forman parte del entramado institucional que limita el poder y protege las libertades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando desde el discurso pol\u00edtico se intenta presentar a esos actores como enemigos permanentes, se produce una alteraci\u00f3n profunda de la cultura democr\u00e1tica. La cr\u00edtica deja de dirigirse a decisiones concretas para orientarse contra la propia existencia de los contrapesos. Se deja de discutir el contenido de las resoluciones para cuestionar la legitimidad de quienes las emiten. En ese punto, el problema deja de ser pol\u00edtico y adquiere una dimensi\u00f3n constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La psicolog\u00eda pol\u00edtica ofrece una explicaci\u00f3n relevante para comprender este fen\u00f3meno. Los grupos cohesionan su identidad mediante la definici\u00f3n de un \u201cnosotros\u201d, pero tambi\u00e9n mediante la construcci\u00f3n de un \u201cellos\u201d. Cuanto mayor es la polarizaci\u00f3n, m\u00e1s sencillo resulta movilizar emociones como el miedo, el resentimiento o la indignaci\u00f3n. El adversario deja de ser un interlocutor con el que puede existir desacuerdo y comienza a ser percibido como una amenaza cuya exclusi\u00f3n parece necesaria para preservar el orden social. Esa din\u00e1mica reduce el espacio para el di\u00e1logo y normaliza la confrontaci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia internacional demuestra que muchas democracias no colapsan mediante golpes de Estado, sino a trav\u00e9s de procesos graduales de deterioro institucional. La deslegitimaci\u00f3n constante de las autoridades electorales, el cuestionamiento sistem\u00e1tico de los \u00f3rganos aut\u00f3nomos, la estigmatizaci\u00f3n de la prensa independiente o la presi\u00f3n pol\u00edtica sobre universidades y organizaciones civiles constituyen se\u00f1ales que merecen atenci\u00f3n, precisamente porque erosionan la confianza p\u00fablica en los mecanismos de control del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Tabasco, esta reflexi\u00f3n adquiere especial relevancia. Conforme se aproxima el proceso electoral de 2027, el debate pol\u00edtico se intensificar\u00e1 y, con \u00e9l, la tentaci\u00f3n de sustituir las propuestas por la confrontaci\u00f3n. La competencia democr\u00e1tica exige firmeza en las ideas, pero tambi\u00e9n responsabilidad en el lenguaje. Los ciudadanos necesitan conocer proyectos de gobierno, soluciones a los problemas de seguridad, desarrollo econ\u00f3mico, salud, educaci\u00f3n e infraestructura; no discursos orientados a dividir a la sociedad entre aliados y enemigos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tabasco enfrenta desaf\u00edos que demandan instituciones s\u00f3lidas y una ciudadan\u00eda participativa. La pobreza, la desigualdad, el desarrollo regional, la diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica, la protecci\u00f3n ambiental y la consolidaci\u00f3n del Estado de derecho requieren di\u00e1logo entre gobiernos, partidos pol\u00edticos, empresarios, universidades, organizaciones sociales y ciudadan\u00eda. Ninguno de esos objetivos podr\u00e1 alcanzarse si la l\u00f3gica de la exclusi\u00f3n sustituye a la l\u00f3gica de la cooperaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una democracia madura, la cr\u00edtica no debe entenderse como un acto de deslealtad. Por el contrario, constituye una condici\u00f3n indispensable para corregir errores, fortalecer las instituciones y perfeccionar las pol\u00edticas p\u00fablicas. Una sociedad en la que todos piensan igual no es necesariamente una sociedad m\u00e1s estable; con frecuencia es una sociedad donde muchos han dejado de expresar lo que realmente piensan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, la responsabilidad de los partidos pol\u00edticos trasciende la competencia electoral. Tambi\u00e9n son responsables de preservar la calidad del debate p\u00fablico. Su legitimidad no depende \u00fanicamente del n\u00famero de votos que obtengan, sino de la manera en que contribuyen a fortalecer la cultura democr\u00e1tica. Ganar una elecci\u00f3n nunca debe confundirse con obtener el derecho de definir qui\u00e9n merece participar en la conversaci\u00f3n p\u00fablica y qui\u00e9n debe ser excluido de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciudadan\u00eda, por su parte, enfrenta un desaf\u00edo igualmente importante. Defender la democracia no consiste \u00fanicamente en acudir a votar el d\u00eda de la elecci\u00f3n. Significa tambi\u00e9n rechazar la normalizaci\u00f3n del discurso discriminatorio, exigir respeto para las instituciones y comprender que los contrapesos no fueron creados para obstaculizar a los gobiernos, sino para proteger los derechos de todas las personas frente a cualquier exceso del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia comienza a deteriorarse cuando el lenguaje deja de reconocer la dignidad del adversario. Se debilita cuando las diferencias ideol\u00f3gicas se convierten en razones para excluir, cuando la cr\u00edtica se interpreta como traici\u00f3n y cuando la pluralidad se presenta como una amenaza. En ese momento, el discurso deja de ser un medio de deliberaci\u00f3n para convertirse en un instrumento de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque ninguna democracia pierde primero sus elecciones. Antes pierde algo mucho m\u00e1s valioso: la capacidad de reconocer que quienes piensan distinto no son enemigos que deban ser derrotados a cualquier costo, sino ciudadanos con la misma dignidad, los mismos derechos y el mismo lugar dentro del orden constitucional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La construcci\u00f3n del enemigo: el discurso discriminatorio y la erosi\u00f3n de la democracia<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":308539,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[11560,11562,11561,11564,11563],"series":[],"class_list":["post-308538","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-democracias-constitucionales","tag-el-discurso-discriminatorio","tag-la-construccion-del-enemigo","tag-la-dignidad-del-adversario","tag-la-erosion-de-la-democracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/308538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=308538"}],"version-history":[{"count":"3","href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/308538\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":308542,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/308538\/revisions\/308542"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/308539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=308538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=308538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=308538"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/tabasco.quadratin.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=308538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}