Villahermosa Tabasco, México a 28 de septiembre de 2026
Sistema lagunar Chaschoc-Sejá de E. Zapata, contaminado y en el olvido
27 de septiembre de 2026
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21:00
IGf
Redacción/Quadratín Tabasco
EMILIANO ZAPATA, Tab., 27 de septiembre de 2026.- En el olvido gubernamental, alterado por actividades primarias, y con indicios de afectaciones por contaminación generada por las actividades humanas, en este municipio se ubica el majestuoso sistema lagunar Chaschoc-Sejá, que es parte de la cuenca baja del río Usumacinta.
Pese a la importancia que le dan investigadores por su rica biodiversidad y al potencial que tiene como polo económico y turístico, este par de lagunas interconectadas que cubren una gran llanura del territorio zapatense, bañada por las aguas del caudaloso Usumacinta, no figura entre los atractivos de la entidad.
Este sistema concentra –de acuerdo a un proyecto de investigación del Centro de Investigación sobre Cambio Global (CICC), la Facultad de Ciencias y los institutos de Biología y Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)–, problemáticas como deforestación, cambios en el uso de suelo, contaminación del agua, modificaciones en el flujo hidrológico y una creciente vulnerabilidad climática.
Afectado por la actividad humana
Financiado por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT), el proyecto Chaschoc Sejá de Tabasco, define al Sistema Lagunar como un ecosistema diverso que ha sido modificado por distintas actividades humanas.
“Su importancia ecológica, económica y social es clave para las comunidades que dependen de sus recursos hídricos y ambientales. Por ello, un grupo de especialistas universitarios desarrolla un proyecto interdisciplinario que busca comprender su dinámica y proponer soluciones integrales para su conservación”, señala el documento publicado en 2026 por el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.
El estudio del sistema lagunar –puntualiza– es una investigación cuyo “propósito es comprender los efectos históricos y actuales de los procesos físicos, climáticos, ambientales y sociales sobre el sistema y, a partir de este conocimiento, recomendar intervenciones que restauren la integridad ambiental del socio-ecosistema y beneficien a las personas que dependen de él”.
Antecedentes y relevancia del proyecto
El sistema lagunar Chaschoc-Sejá (SLCS), en este municipio de la región de Los Ríos, se presenta como un microcosmos de los desafíos del cambio global. Parte de la cuenca baja del río Usumacinta –donde se ubica el humedal más extenso e importante de Mesoamérica–, este sistema concentra problemáticas que van desde la deforestación, cambios en el uso de suelo para actividades de los sectores primario y terciario, contaminación del agua y crisis en los ciclos del agua.
El estudio expone que, desde mediados del siglo XX, la región ha sido transformada por agricultura y ganadería extensivas, contaminación, infraestructura petrolera y la expansión del cultivo industrial de palma de aceite, acelerando la degradación ambiental.
Entre 2000 y 2021, la pérdida de cobertura vegetal ha alcanzado más del 13 por ciento en la laguna Chaschoc. A pesar de ello, el sistema conserva una biodiversidad excepcional: inventarios previos registraron más de 120 morfoespecies de fitoplancton –incluidas especies tóxicas e indicadoras de contaminación–, además de reptiles, anfibios, aves acuáticas y mamíferos clave para Tabasco.
Puede repetirse la mortandad de especies
Los impactos ambientales tienen consecuencias directas para las comunidades locales. Un ejemplo crítico fue la mortandad masiva de manatíes y peces en 2018, asociada a sequía severa, baja profundidad del agua y floraciones de algas nocivas por eutrofización, con efectos sociales, económicos y de salud. Los escenarios climáticos proyectan que estos eventos serán cada vez más frecuentes.
Frente a este panorama –se indica–, la investigación propuesta busca entender cómo los procesos de cambio global impactan la biodiversidad, la funcionalidad del sistema lagunar y la calidad de vida de las comunidades, mediante el análisis de la conectividad ecológica, la dinámica hidrológica y climática, y especies indicadoras acuáticas y terrestres.
El objetivo final es generar conocimiento y herramientas aplicables, capaces de guiar acciones de conservación, restauración y adaptación basadas en evidencia científica, que puedan replicarse en otros sistemas socio-ecológicos tropicales.
Se busca restaurar integridad del ecosistema
A través de un enfoque interdisciplinario y con participación comunitaria, se busca generar conocimiento sobre el sistema lagunar que permita:
Evaluar la conectividad ecológica entre el sistema lagunar y su entorno.
Analizar la dinámica hidrológica y climática para anticipar escenarios futuros.
Diagnosticar los efectos de actividades humanas como agricultura extensiva, ganadería, palma de aceite y explotación petrolera.
Diseñar intervenciones basadas en la naturaleza que restauren la integridad del ecosistema.
“Chaschoc-Sejá funciona como un microcosmos de los grandes desafíos ambientales globales. Su estudio ofrece herramientas y soluciones para la conservación de la biodiversidad, la gestión sostenible de los recursos y el bienestar de las comunidades locales”, puntualiza el documento.
El objetivo principal de este estudio –concluye– es comprender los efectos históricos y actuales de los procesos físicos, climáticos, ambientales y sociales sobre un socio-ecosistema lagunar tropical.