Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Rubén Rocha Moya regresó y, en cuestión de horas, la 4T entera empezó a patearlo.
Gobernación: decisión exclusivamente personal.
Morena: ni siquiera fuimos informados.
Monreal: se equivocó y debe pedir nueva licencia.
Los gobernadores de la 4T: ningún proyecto personal puede estar por encima de la Nación.
Eso ya no es deslinde.
Es repudio político.
Y deja prácticamente descartada una hipótesis: Claudia Sheinbaum difícilmente autorizó semejante aventura.
Entonces, ¿Rocha enloqueció?
Por supuesto que no.
Y entonces aparece la sombra que nadie quiere mencionar: Andrés Manuel López Obrador.
No existe prueba de que AMLO haya ordenado el regreso. Pero Rocha es pieza del viejo obradorismo y su resurrección ocurre justamente cuando Estados Unidos golpea donde más duele al expresidente: su familia.
Andy perdió la visa y Washington amenaza con más capítulos.
Y de pronto Rocha incendia Sinaloa.
¿Distractor?
La hipótesis es inevitable.
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