El derecho al agua no se reprime
Ahora hay que legislar sobre el prejuicio y sobre todo aquello que, para cualquier padre de familia le parezca mal, hace un docente dentro del aula.
Cómo hablaran a los alumnos, los maestros cuando traten temas relacionados con la educación sexual, el cuidado de la higiene corporal, cuando les enseñen a tocar guitarra y deban tocar sus manos, cuando les enseñen a bailar y deban bailar con ellas. Definitivamente o les dan clases también a los padres de familia o legislan al respecto, porque de lo contrario, los maestros de México, solo llegaran a sentarse y a pasar lista en las aulas de clase.
Dar a conocer a los padres de familia, el programa de trabajo y actividades, con los que se va a trabajar en el aula escolar con los
estudiantes, sería otra opción, pero esto implicaría, darles clases, también a los tutores y otra, ¿Se darán el tiempo para ir? Con trabajo y llegan para recibir las calificaciones ya que en sus trabajos, no les dan permisos para salir.
Estamos desgastando a nuestros maestros, como padres de familia, no estamos ayudando en el proceso de formación, en el conocimiento y aprendizaje de nuestros hijos. Basarse en supuestos y creencias, sobre las tareas y trabajos que dejan los profesores a nuestros hijos, no sin antes dialogar al respecto con el docente, atrasa, distrae, y encima de todo, genera un ambiente de desconfianza entre el docente, el alumno y los padres de familia.
Cuando Usted crea que lo que hace el maestro en el aula, es malo, debe dialogarlo con las autoridades de la escuela, para que, entre el docente y ellos, se busque la mejor solución, así lo hacían antes nuestros padres, hablaban con quien nos daban clases y después con el director de la escuela y por último con el hijo; juntos se construía un ambiente sano y, sobre todo, un ambiente en el que los estudiantes, mejoraban y acreditaban el año escolar.
Pero ahora, se abusa y se señala a los maestros, lejos de dialogar, se les acusa y sacrifica, como si el enemigo o el malo estuviera dentro del aula y no en la mente de cada padre de familia que, mal interpreta a su antojo, una tarea, una actividad académica o un proyecto escolar.
Los padres de familia, deberíamos de vigilar si, el proceso y crecimiento de nuestros hijos, pero también, deberíamos vigilar y sobre todo cuidar, nuestra mente y lo que pensamos; porque si prejuzgamos, antes de preguntar y dialogar, podríamos caer en mentiras y señalamientos que, implicarían un delito mayor.Antes de señalar y acusar, debemos aprender a investigar y preguntar, nada nos cuesta.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?




