Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Hace seis meses en este espacio le adelantaba, que a la hora de las definiciones de las candidaturas en Morena, el poder de la presidenta Claudia Sheinbaum se iba a dejar ver, y eso se reflejó aún más con el arribo de Citlali Hernández a la presidencia de la Comisión de Elecciones del partido, dando como resultados que los coordinadores estatales que fueron presentados como ganadores de las encuestas son afines al grupo de los científicos que lidera la mandataria federal. El objetivo es dar un primer paso para tener control total en la toma de decisiones, y ejercer plenamente su poder sin que sea frenado como pasó varias veces en estos tres años por quienes son del grupo de Andrés Manuel López Obrador.
Le pongo en contexto, hace seis que la presidenta daba señales de estar cansada de que sus iniciativas estuvieran frenadas por el grupo Lopezobradorista que lideraba en el Senado, Adán Augusto, y en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, aunado a la presencia de Andy López en el Comité Nacional de Morena, motivo por el cual había iniciado el movimiento de sus piezas rumbo a la definición de las candidaturas para 2027, con tal de lograr el cambio en las cámaras, y los estados por gente afín a su grupo que le llamamos los científicos, con tal de no sufrir los desaires de que varias iniciativas de ley que presentaron este año no fueron frenadas tanto por la oposición sino por los legisladores en el Congreso de la Unión que son del grupo de AMLO, así como gobernadores afines al expresidente que pudieran entorpecer las elecciones para que quedara gente de su equipo.
Primero sacó de la presidencia de Morena para tomar control del partido a Andy López y Luisa María Alcalde, colocando a Ariadna Montiel como presidenta y para cerrar, a Citlali Hernández, con ello logró el cometido. También hizo el cambio en la
coordinación de senadores de Morena, de Adán Augusto López, a Ricardo Monreal en la de diputados, los fue minimizando y amarrando para evitar que pudiera haber más perpetuidad en el poder de su estado natal con algún familiar directo.
Todo esto tiene un fin primordial y es no dejar paso al nacimiento de una corriente que se jacte de decir que es obradorista, con la cual diputados federales y locales, así como gobernadores traten de buscar ser un freno que pidan negociaciones de ciertos pedimentos a la presidenta con tal de acompañar sus iniciativas, para lograr la mayoría calificada como lo tienen ahora. Por eso la necesidad de tener solo candidatos del grupo de la doctora Sheinbaum.
Es por eso que no fue una sorpresa ver nombres como el de Andrea Chávez, cercana a Adán Augusto López fuera de la candidatura de Chihuahua; Tatiana Clouthier cercana a AMLO, Alfonso Sánchez que era apoyado por Ricardo Monreal; Rafael Marín Mollinedo en Quintana Roo, cercano a Andrés Manuel López Obrador, quien fue desplazado por el Pevemista Gino Segura, un perfil cercano a Mara Lezama, quien forma parte del grupo de la presidenta Sheinbaum, por lo que no importó ceder el espacio en Quintana Roo al partido del tucán con tal de que no llegará el obradorista.
Esto demuestra de que la presidenta no está jugando y que prepara su escenario para ejercer el poder sin los frenos indirectos dejados por su antecesor. Sin embargo, como toda académica metódica Sheinbaum Pardo, para no dar pie a un rompimiento evidente con AMLO, que pueda ser capitalizado por la oposición, les dio una opción de consolación a los perdedores, como fue su propuesta de que participen en nuevas convocatorias del partido para competir por otros cargos de elección popular, tales como presidencias municipales, diputaciones locales o federales; pero ojo que participen, no les dijo que van a ser los ganadores, porque seguramente no habrá garantías de que puedan llegar a ser candidatos si no cuentan con el respaldo de la población.




