Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Guardia Local: un cambio de nombre que no cambia la realidad de inseguridad en Tabasco
El Congreso de Tabasco aprobó la reforma a la Ley de Seguridad Pública y Protección Civil para renombrar a la Policía Estatal como Guardia Local. La mayoría de Morena y sus aliados defendió la medida como un paso de claridad, orden y confianza, asegurando que se trata de una decisión respaldada por estudios serios y alineada con la tendencia nacional.
En tribuna, el diputado Manuel Gurría Reséndez afirmó que no es una reforma improvisada, sino el resultado de análisis profundos que permitirán insertar a Tabasco en la dinámica nacional de seguridad. Para la bancada oficialista, el cambio de nombre representa un acto de modernización institucional. Sin embargo, la oposición, encabezada por Nelson Humberto Gallegos Vaca del PRD, denunció que se trata de una “reforma cosmética” que no beneficia a nadie. Señaló que no será con un cambio de nombre como se resolverá la inseguridad en la entidad, pues la medida atiende la percepción y no las causas de fondo.
Más allá de la disputa política, lo que queda claro es que la ciudadanía estuvo ausente. Los supuestos estudios nunca fueron conocidos ni discutidos públicamente. La decisión se tomó en el pleno, pero no en la calle. Estás reformas cuando se aprueban sin consulta ni transparencia, la confianza de la gente se daña, se erosiona.
Además, el cambio de nombre implica un gasto adicional que nadie ha explicado de dónde saldrán los recursos ni el costo de este cambio de nombre que implica: nuevos membretes oficiales, nuevos uniformes rediseñados, el cambio de patrullas repintadas, las campañas de imagen institucional. Todo ello representa dinero público que se desvía hacia un apelativo innecesario, mientras los problemas de inseguridad siguen sin atenderse.
La pregunta inevitable es: ¿cuánto costará este maquillaje y quién lo pagará?
La respuesta es la misma de siempre: lo paga el erario, es decir, los pagaremos todos y lo más seguro, con nuevos préstamos.
Además hay un trasfondo político aún más evidente: el cambio de nombre busca solo complacer al gobierno federal, que ya cuenta con la Guardia Nacional. Es un gesto de alineamiento y zalamería institucional, más preocupado por quedar bien con el gobierno que por resolver la inseguridad en Tabasco.
La inseguridad en Tabasco insisto, no se resolverá con etiquetas nuevas ni con discursos de orden. Se resolverá con estrategias reales, con policías capacitados, con instituciones que rindan cuentas y con ciudadanos informados. Mientras tanto, el cambio de nombre a Guardia Local parece más un gesto simbólico que una respuesta concreta a la crisis de seguridad.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿qué ganamos los tabasqueños con esta reforma? ¡Nada absolutamente!