Alerta por falsos gestores en programas sociales de bienestar
VILLAHERMOSA, Tab., 8 de octubre de 2026.- “La libertad no es una concesión desde el poder; se ejerce o no”, aseveró el director general de la revista Proceso, Jorge Carrasco Araizaga, y advirtió que el periodismo independiente se mantiene como el contrapeso indispensable cuando los regímenes políticos abusan de su autoridad o atentan contra los principios básicos de la democracia.
Al ofrecer la conferencia magistral La esencia del periodismo: una reflexión desde la historia de Proceso, dentro del encuentro nacional que se celebra en el CIVE de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), el ponente expuso que quienes que de forma sucesiva han ostentado el control político del país durante el último medio siglo no han logrado comprender que el periodismo crítico no depende de las voluntades gubernamentales, sino de una firme convicción comprometida con los asuntos que afectan a la sociedad.
“Medios plegados al poder existen en todo el mundo. Pasó con el régimen del PRI, pasó con el PAN y pasa ahora con Morena”, fustigó Carrasco Araizaga. Señaló que en una época global caracterizada por la reducción de contrapesos institucionales, la fiscalización periodística es más necesaria que nunca, apuntando que los intentos por asfixiar a la prensa libre mediante el castigo publicitario, el descrédito desde la tribuna presidencial o las demandas judiciales forman parte del manual histórico para minar las libertades ciudadanas.
El periodista externó su preocupación frente al marco jurídico que actualmente se diseña bajo el argumento de proteger los derechos de autor y regular contenidos digitales como los memes, previendo que dichas leyes operarán bajo la absoluta discreción de las autoridades en turno. Ante esto, propuso que los Poderes Ejecutivo y Legislativo dejen de buscar mecanismos punitivos hacia los usuarios y emprendan, por el contrario, acciones de rescate ante el avasallamiento tecnológico que padece la industria mediática frente a las grandes plataformas globales, las cuales se quedan con las ganancias de la información que los propios periodistas investigan y financian.
Carrasco Araizaga reconoció que los medios tradicionales enfrentan una severa crisis de credibilidad y caídas en sus niveles de lectura a escala mundial, un fenómeno acentuado por la polarización política actual donde las redes sociales se han convertido en laboratorios de desinformación para construir realidades alternas. Sin embargo, precisó que la pérdida de confianza de los ciudadanos ocurre principalmente cuando los informativos anteponen los intereses económicos y políticos de sus dueños por encima del interés general.
Al trazar un paralelismo de hermandad entre los retos de la revista Proceso y las estaciones de radio universitarias, el ponente recordó que el ejercicio ético de la comunicación es luz en la oscuridad y que la supervivencia de un régimen democrático está ligada a la libre circulación de las ideas.
“La democracia no puede existir sin la libertad de información y de expresión. Cuando se quiere matar a la democracia, se mata a los periodistas y se desacredita a la prensa”, concluyó.




