Reconoce Lotería Nacional legado de AICM con billete
VILLAHERMOSA, Tab., 22 de octubre de 2026.- A lo largo de los meses recientes se les vio muy movidos en muchos puntos de la capital y de la entidad: los incendios de pastizales los ponían de cabeza; en ocasiones, hasta 10 o más siniestros en un día.
En otros, a apagar el fuego en viviendas o en establecimientos comerciales, generado por fugas de gas o cortos circuitos en instalaciones eléctricas.
Su actividad es muy diversa: incluye también acudir a sofocar llamas de autos incendiados, sea por fallas mecánicas o provocados por generadores de violencia.

Y acuden también a apagar el fuego cuando tiendas de conveniencia –los Oxxo que hay por todas partes– son incendiadas por asaltantes o grupos delictivos.
También sales a las calles y carreteras a retirar árboles y ramas derribados por el viento, que obstruyen la circulación vehicular.
Pero ahora que las lluvias que trajo el frente frío parecían darles una tregua –con excepción de incidentes en la Plaza City Center: los incendios de un restorán y de una subestación eléctrica, así como un corto circuito en una caja de interruptores de paneles solares en la azotea en tres días– los bomberos vuelven a la faena.
Lo que los ocupa ahora son las anegaciones generadas por lluvias o el desbordamiento de ríos, lo mismo en la zona costera de Cárdenas y Paraíso, que en las regiones de La Sierra y Los Ríos: ahí se les ve, desafiando al peligro y al agotamiento físico.
Son bomberos, paramédicos y técnicos especializados en la atención de emergencias; pertenecen al Instituto de Protección Civil del Estado de Tabasco.

Hace unos días acudieron, junto con personal del Ejército, Guardia Nacional (GN) y la Marina, a las zonas dañadas por la erosión marina en Chiltepec, municipio de Paraíso, y en Sánchez Magallanes, municipio de Cárdenas.
Ayudaron a la gente a salir de sus viviendas en riesgo por el fuerte oleaje y viento, lo mismo en la comunidad de Pénjamo, perteneciente a Chiltepec, que en el ejido El Alacrán, en la zona de Sánchez Magallanes.

Todavía el miércoles por la tarde acudieron al ejido Cenotes, en Balancán, donde 22 familias fueron afectadas al invadir el agua desbordada sus viviendas: las evacuaron y les llevaron colchonetas y cobertores, porque sus pertenencias se mojaron.
Y este jueves fueron a Teapa, al ejido Andrés Quintana Roo que ha sido afectado por el desbordamiento del río Pichucalco. Acudieron a contener el agua para evitar que dañe la comunidad ubicada a 22 kilómetros de la cabecera municipal.
Allí, para mitigar la afectación por el desbordamiento del río Pichucalco, personal del Centro Regional Sierra del IPCET, en coordinación con Guardia Nacional y Protección Civil Municipal de Teapa, realizan reforzamiento del bordo de contención en la primera sección de la ranchería.

El bordo tiene una longitud de 200 metros y, como parte de los trabajos, se colocaron 850 costales rellenos de polvo de cerro en un tramo de alrededor de 150 metros, con el objetivo de fortalecer la protección de la zona.
De manera paralela, otra brigada perteneciente al Centro Regional Frontera Sur del IPCET, en coordinación con la Unidad Municipal de Protección Civil (UMPC), realizó un operativo de limpieza y desazolve en el puente río Chico, ubicado en el kilómetro 25 de la carretera Jonuta–Zapatero.

Los bomberos, los equipos de emergencia no tienen agenda de trabajo; están listos para acudir a cualquier lugar en el territorio de Tabasco, donde se requiera su presencia, para atender incidentes –con fuego o con el agua– para salvar vidas y proteger la integridad de la población.




