Pide PT medir la calidad del aire para determinar si son gases tóxicos
VILLAHERMOSA, Tab., 30 de abril de 2026.- La algarabía del Día del Niño en Tabasco se topa con una realidad que no cabe en las envolturas de dulces. Mientras el país celebra haber descendido al octavo lugar mundial en obesidad infantil, según el Atlas Mundial de la Obesidad 2026 (2ª edición), la estadística esconde una paradoja: México no tiene menos niños obesos, sino que otros países han empeorado con mayor rapidez.
Según el citado Atlas, la cifra de menores afectados en el país escaló de 12 millones en 2019 a 13.1 millones en 2026. En el edén tabasqueño, la crisis ha echado raíces en la primera infancia, con un repunte del 24 por ciento en diagnósticos de niños menores de cinco años en 2025, según datos de la Secretaría de Salud de Tabasco.
La obesidad no es solo una cuestión de estética, sino un proceso de acumulación de grasa visceral, particularmente en el área abdominal. La nutrióloga Blanca Martínez explica que este padecimiento agudiza los riesgos desde etapas tempranas. Entre los síntomas físicos más evidentes, enlistó el cansancio frecuente, la dificultad para respirar y la apnea del sueño.
Sin embargo, la especialista destacó un signo de alerta que suele pasar desapercibido por los padres: la acantosis nigricans. Esas manchas oscuras, gruesas y de textura aterciopelada en pliegues como el cuello, axilas e ingle, son el semáforo biológico de la enfermedad.
“Es ahí donde detectamos que tienen obesidad y resistencia a la insulina”, advirtió la nutrióloga Martínez. La consecuencia a largo plazo es una sentencia de salud: diabetes, hipertensión y dislipidemia en la etapa adulta.
En agosto de 2025, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto, dio a conocer que Tabasco se encuentra en el top 10 de estados con más niños con sobrepeso y obesidad, pues proyectó una tabla donde la entidad tabasqueña se ubica en el cuarto lugar nacional con un 48 por ciento de población infantil con estos padecimientos.
Y aunque haya existido un descenso a nivel nacional, la nutrióloga Martínez señaló que esto se debe más a movimientos en otros estados que a una mejoría local real, pues el problema radica en los hábitos sociales.
“Los hábitos que llevan los padres, luego se lo pasan a los niños y eso también les perjudica”, apuntó Blanca Martínez. El sedentarismo actual, impulsado por el uso excesivo del teléfono, ha sustituido al juego físico.
En un sondeo realizado con padres de familia, compartieron a Quadratín Tabasco, su realidad como tabasqueños, Anaberta Ruiz señaló que la mala alimentación, basada en comida chatarra y bebidas azucaradas, recae directamente en los padres, quienes por trabajar jornadas largas optan por lo más práctico.
“Está generación vive más deprisa. Es más práctico ir a un lugar donde compren las cosas ya elaboradas”, comentó Ruiz. Además, rechazó la creencia de que las verduras son baratas: “La verdura ahora es más cara”.
Karen Fernández, por su parte, recalcó que en hogares donde ambos padres trabajan es casi imposible dedicar tiempo a cocinar sano. Para ella, el gasto en comida rápida termina siendo mayor, pero la falta de tiempo para ir al mercado es el factor determinante. Propuso que el gobierno instale comedores sanos en las escuelas.
En sintonía, María Candelaria Pedraza Ascencio admitió el sentimiento de culpa: “Quisiéramos darles una buena alimentación a nuestros hijos, pero a veces no alcanza; a veces le damos lo que nos alcanza la economía”.
De acuerdo con la Secretaría de Salud del estado, en el rango de menores de cinco años con obesidad o sobrepeso, los casos pasaron de 597 en 2024 a 741 apenas al corte de agosto de 2025. El incremento más alarmante se registró en Cárdenas, donde los diagnósticos pasaron de dos infantes en 2024 a 93 en 2025. En Centla, los niños con obesidad aumentaron de 124 a 242 en el mismo periodo, según la dependencia estatal.
Hace seis meses, Genny Beatriz González Angulo, presidenta de la Asociación Mexicana de Nutriología (AMENUT), calificó la situación como alarmante, especialmente en el grupo de 10 a 14 años. Advirtió que la inseguridad en las calles confina a los niños a las tabletas, eliminando la actividad física y alterando sus ciclos de sueño.
A pesar de la crisis local, el Atlas 2026 otorga a México una calificación de 68/100 en preparación contra la obesidad, una de las más altas del continente. Esto se atribuye al éxito de la NOM-051 (etiquetado frontal), que obligó a reformular más del 50% de los productos del mercado. Sin el impuesto a bebidas azucaradas, la proyección del Atlas indica que México tendría hoy 15 millones de niños afectados, en lugar de 13.1 millones.
Sin embargo, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2020-2023 y el estudio de Salud Pública de México (2024) muestran deudas estructurales, como el 83 por ciento de los adolescentes mexicanos no cumple con los niveles mínimos de actividad física, mientras que dos terceras partes de los escolares consumen más del 10 por ciento de su energía diaria en azúcares añadidos, y que tener padres con obesidad duplica la prevalencia en los hijos: 40.7 por ciento contra 20 por ciento en escolares.
Para revertir este panorama, la nutrióloga Blanca Martínez destacó que, en el sector público, como el IMSS, se ofrecen guías de alimentación saludable y el modelo del plato saludable: 50 por ciento verduras, 25 por ciento proteína y 25 por ciento leguminosas o cereales en porciones pequeñas. Martínez refutó la idea de que comer sano es caro: “La opción más económica es ir a los mercados y consumir frutas y verduras de temporada”.
Este Día del Niño, el desafío para Tabasco no está en la piñata, sino en el plato y el tiempo de juego. Mientras el Atlas Mundial predice que para 2040 habrá 227 millones de niños con obesidad en el mundo, la diferencia para la infancia tabasqueña reside en romper el sedentarismo y recuperar el mercado local frente a la dieta de la inmediatez.