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VILLAHERMOSA, Tab., 16 de octubre de 2026.- Ante las constantes transformaciones culturales y el surgimiento de diversas corrientes ideológicas, una generación de adolescentes y jóvenes en Tabasco está encontrando en la fe y el servicio religioso un propósito de vida. Esta respuesta ha consolidado a la entidad como la diócesis con el mayor número de vocaciones sacerdotales dentro de la provincia eclesiástica de la península.
El responsable de la Pastoral de la Comunicación de la diócesis de Tabasco, el presbítero Roberto Sánchez Cabrera, explicó que, en medio de lo que califican como un escenario de crisis cultural, existen jóvenes que deciden trascender la superficialidad y asumir compromisos definitivos cuando sienten el llamado religioso.
“Y cuando Dios los llama, se enganchan. En medio de esta crisis cultural, siguen habiendo jóvenes que trascienden su vida y que no se la van tomando tan tranquilo y superficial. Le van encontrando sentido a las cosas y se están arriesgando a hacer cosas diferentes, por ejemplo, responder a Dios cuando le llama”, detalló el vocero diocesano.
Sánchez Cabrera abundó en el impacto de la sociedad actual sobre la fe, señalando que “la cultura cambiante que tenemos y la crisis que tenemos, no ha desfigurado totalmente la imagen de Dios en muchas personas, y esto es lo que hace efectiva la respuesta del joven”. Explicó además la evolución del proceso vocacional al precisar que “al inicio es una inquietud, es un germen, después se convierte en una vocación”.
Por su parte, el rector del Seminario Diocesano de Tabasco, Saúl Ruiz García, precisó la numeralia que ubica a la entidad a la cabeza en la formación sacerdotal de la región. Detalló que la provincia eclesiástica —conformada por las diócesis de Yucatán, Chetumal, Campeche y Tabasco— muestra una marcada diferencia, pues mientras las otras tres demarcaciones registran matrículas menores a los 100 e incluso por debajo de los 50 integrantes, Tabasco cuenta actualmente con un total de 121 seminaristas.
Ruiz García especificó la distribución de los estudiantes en sus distintas etapas formativas: 15 adolescentes cursan la preparatoria en el Seminario Menor; 24 se encuentran en la etapa Propedéutica; 35 en la etapa Discipular; 38 en la etapa Configuradora y 10 más continúan sus estudios en el extranjero. “Hay unos que estudian en Roma, otros en España y al terminar sus estudios regresan a nuestra diócesis para el servicio”, destacó el rector, agregando que un equipo de 15 sacerdotes está a cargo de la preparación integral de los futuros clérigos.
Asimismo, el seminarista Manuel Alberto Díaz Farias subrayó el trabajo que se realiza desde la base comunitaria para promover inquietudes religiosas en las nuevas generaciones. Explicó que, a través de la Pastoral Juvenil Joana y los grupos parroquiales, se mantiene un trabajo activo que abarca desde dinámicas entusiastas hasta el acompañamiento silencioso en los hogares.
“Muchas veces se hace un trabajo silencioso porque hay padres de familia que son perseverantes, y muchas veces el joven, en la observación, en el acompañamiento y en la insistencia de las familias, va encontrando este camino. A pesar de las circunstancias que se viven, los jóvenes están dispuestos a responder”, concluyó Díaz Farias.




