Música del mariachi en México, en manos de las nuevas generaciones
VILLAHERMOSA, Tab., 29 de abril de 2026.- La última vez que Andrés Iduarte visitó Tabasco fue en cenizas, una parte de estas fueron regadas en el caudaloso río Grijalva, ahora, a un costado, la Biblioteca Pública José María Pino Suárez preparó una exposición de libros, máquinas de escribir, medallas y hasta versiones inéditas de la obra del escritor nacido en la todavía llamada San Juan Bautista, a fin de recordar al escritor de Un Niño en la Revolución Mexicana y Martí escritor.
Así lo relata Ervey Castillo Alcudia, director de la biblioteca, escritor, y quien custodia buena parte del legado de Andres Iduarte, el cual le fue obsequiado por el diplomático Leonardo Ffrench, sobrino de Iduarte, luego de años de amistad. Castillo conoció a Ffrench cuando realizaba una tesis y una iconografía sobre el escritor.
“Es una parte, porque no puedo poner todo, yo todavía tengo que ver dónde coloco todo lo que hay de don Iduarte, que es bastante, hay muchos documentos originales, hay trabajos inéditos, fotografías que nadie conoce, de familia. Ahí podemos encontrar a un Andrés Iduarte que hace bromas, que baila, que ríe, que bromea”, relata Ervey, con la esperanza de realizar en el futuro otra iconografía del tabasqueño.
Este miércoles 29 de abril a las 11 de la mañana se inauguró la exposición Andrés Iduarte, De vuelta a casa, en la que se presentaron las máquinas de escribir del novelista, una Remington que data de 1932, a su lado están una Royal y una De Lux.
En esos mismos aparatos trabajó Un Niño en la Revolución Mexicana (1951), del cual se encuentra íntegro un ejemplar editado por Ruta y expuesto en la biblioteca junto a otras versiones que le han seguido; la última de ellas es de apenas 2019; editado por la Secretaría de Cultura.
“Siempre añoró a Tabasco, por eso la broma de que cuando lo veían en Nueva York o en la ciudad de México decían que llevaba un lagarto tabasqueño de mascota, bromeaban de su acento... ahora es un homenaje de que Tabasco estuvo siempre presente en él”, expresa Castillo.
En la exposición se puede encontrar fotos inéditas de la vida del escritor; las cenizas de Iduarte lanzadas al Grijalva; él junto a su esposa Graciela Frías Amescua o con Leonardo Ffrench. También la medalla Andrés Bello, otorgada por el gobierno venezolano, por su destacada participación en las letras y las artes en 1976.
“Imagínate que don Iduarte pidió que sus cenizas se tiraran a un lado de la Biblioteca, ahí corren sus cenizas, ahora, en cierto modo, don Andres regresa a Tabasco, ¿Cómo llegó eso aquí? Fue una coincidencia”, narra Castillo con nostalgia.
A pesar de que la obra de Iduarte, en manos del director del recinto, es mucho mayor, tuvo que pasar un proceso de elección en el que aunque no prevaleció lo mejor para la exposición, sí lo más íntimo, “mis criterios fueron abrir las cajas y comenzar a revolotear... Las medallas: por supuesto no podía dejarlas fuera, las máquinas tampoco, fui buscando lo que a mí me pareció lo inédito, los libros que escribió a máquina, a mí me pareció lo más valioso”.
La presentación estará presente en todo el mes de mayo, en el que los visitantes de la biblioteca podrán observar la historia en documentos, maquinas de escribir, sellos, cartas y dedicatorias, de uno de los más prolíficos escritores tabasqueños, el cual ha sido traducido al francés y al inglés.
“Es muy importante que las nuevas generaciones sepan que hay una obra que no se ha leído como se debe, y que hay que revivir a don Andrés, pues aquí es su casa y es un escritor universal”, culmina Castillo.