Día de Muertos, con festivales, exposiciones y actividades tradicionales
VILLAHERMOSA, Tab., 28 de octubre de 2026.- Una colección de catrinas, conformada por 84 piezas que el promotor cultural Juan Torres Calcáneo adquirió en más de medio siglo –desde que estudiaba arte en los años 70 en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)– fue entregada en donación a la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), que desde este miércoles la exhibe en el lobby del del Centro Internacional de Vinculación y Enseñanza (CIVE).
El rector Guillermo Narváez Osorio recibió la donación de la colección: Catrinas, Memoria Viva, integrada por 84 piezas por el reconocido maestro de arte tabasqueño Juan Torres Calcáneo, quien decidió incorporar este acervo al patrimonio universitario para contribuir a la preservación y difusión de las tradiciones y el arte popular mexicano.
La entrega se formalizó mediante la firma del contrato de donación y la inauguración de la exposición en el vestíbulo del CIVE, en la Zona de la Cultura. Antes del corte del listón, Narváez Osorio destacó la importancia de esta aportación para la vida cultural de la máxima casa de estudios y agradeció al coleccionista su decisión de confiar a la Universidad un conjunto de piezas que representan parte de la identidad nacional.
Recordó que a partir de una conversación entre ambos, surgió la propuesta de integrar las catrinas al patrimonio universitario, con la certeza de que permanecerán bajo resguardo y podrán ser apreciadas por las nuevas generaciones.

Informó que instruyó al director de Difusión Cultural de la UJAT, Miguel Ángel Ruiz Magdonel, que la colección sea trasladada y resguardada en el Instituto Juárez, donde podrá exhibirse para el disfrute de la comunidad universitaria y del público en general, además de garantizar la conservación y difusión del acervo como parte del patrimonio cultural universitario.
Por su parte, Juan Torres Calcáneo expresó su satisfacción por compartir con la comunidad universitaria estas figuras, elaboradas con diversos materiales y técnicas artesanales, que reflejan la creatividad de sus autores y la riqueza de las tradiciones populares.
El también codirector de la Compañía de Danza Folklórica de la Ciudad de Villahermosa hizo una remembranza de cómo nació La Catrina y se ha arraigado en la cultura popular mexicana.

La Catrina –refirió– nació como la calavera garbancera, un grabado creado por José Guadalupe Pasadas a inicio de la segunda década del siglo pasado, para satirizar a las clases privilegiadas del porfiriato, y fue el muralista Diego Rivera quien la bautizó y transformó en el ícono elegante nacional que hoy representa al Día de Muertos.
Dijo el promotor que Posada utilizaba estas calaveras garbanceras (aludía a personas de origen indígena que negaban su origen para adoptar costumbres europeas) en publicaciones satíricas que criticaban las desigualdades sociales, a políticos y costumbres de la época.
En 1947 –prosiguió– Diego Rivera la incluyó en su mural: Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde la vistió con atuendo porfiriano y la llamó La Catrina. Con esta obra, Rivera elevó la figura de la sátira gráfica a un símbolo cultural nacional.

“La Catrina representa una crítica social: recuerda que la muerte iguala a todos sin importar clase o riqueza. Con el tiempo se fusionó con tradiciones indígenas y la celebración del Día de Muertos, convirtiéndose en un símbolo de identidad mexicana”, expresó.
Hoy –abundó–, es un ícono del Dia de Muertos, presente en desfiles, ofrendas y arte popular. La Catrina continúa como una figura central en la cultura mexicana, combinando elegancia, humor, crítica social y tradición.





