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VILLAHERMOSA, Tab., 18 de junio de 2026.- Convertida en un foco de deterioro en pleno corazón del Barrio Mágico de la ciudad de Villahermosa, el emblemático inmueble histórico conocido como Casa Siempreviva, cumple siete años en el abandono absoluto, reflejando el desgaste del patrimonio arquitectónico del Centro Histórico de Villahermosa.
Actualmente, el abandono del edificio es evidente desde el exterior. Las fachadas de la estructura lucen con la pintura azul descascarada, manchada por la humedad y con parches de moho verde que cubren las molduras blancas y los arcos superiores. Sus grandes ventanas y accesos de madera permanecen completamente cerrados, protegidos por herrería oxidada, mientras que las hojas secas se acumulan en los escalones de la entrada.

La situación de abandono se extiende hacia el interior de la propiedad, la cual permanece vacía. A través de los daños en las puertas principales se alcanzan a percibir instalaciones eléctricas deterioradas, con cables viejos y sockets de lámparas colgando de un techo afectado por la humedad, dejando atrás únicamente los restos de un mural artístico al fondo del recinto.
El deterioro también alcanzó la placa informativa que resguarda la cronología del sitio —cuyo texto fue redactado por la escritora y promotora cultural Bertha E. Ferrer de Priego—, la cual se encuentra cubierta por pintas de grafiti verde que obstruyen la lectura de su historia. Asimismo, la placa conmemorativa de piedra que identifica al inmueble muestra desgaste en su base metálica.

De acuerdo con los datos históricos plasmados en dicha placa informativa del inmueble, la construcción de esta emblemática casa comenzó en el año 1870. El texto oficial detalla que el predio perteneció originalmente al exgobernador Simón Sarlat y, posteriormente, en 1945, pasó a ser propiedad de la familia Rullán Izundegui. Durante su época de auge, el sitio funcionó como un servicio de hotel de 10 cuartos que destacó por ser el primero en el estado en contar con baño propio en cada habitación, hospedando a personajes del ámbito artístico y político nacional como Pedro Infante, Esperanza Iris, Miroslava Stern, Miguel Alemán y Adolfo López Mateos. El documento grabado también menciona que el lugar operó como galería de arte para pintores tabasqueños hasta el año 2012 bajo un comodato.

Tras permanecer cerrada una década, los medios de comunicación locales registraron que la propiedad reabrió a mediados de 2018 como un proyecto independiente de galería comercial y bazar para apoyar la economía local y brindar un espacio a personas sin empleo. No obstante, al no consolidarse legal ni económicamente con los dueños del predio, los comerciantes se retiraron y el espacio fue clausurado de forma definitiva en 2019, manteniéndose desde entonces cerrado con cadenas y un candado amarillo en sus accesos principales.
