Javier Aguirre, nuevo entrenador del Valencia CF
VILLAHERMOSA, Tab., 11 de septiembre de 2026.- Las gradas del Estadio Centenario del 27 de Febrero no solo resguardan la tensión de una batalla por el título; también son el refugio de historias de vida, romance y memoria familiar.
Provenientes del municipio de Cárdenas, Joel Velázquez y su esposa, Elena Ortiz, decidieron cambiar cualquier festejo convencional para celebrar la vida en el escenario más vibrante del estado. Para Elena, cumplir años este 11 de septiembre en plena Serie del Rey representó un regalo inigualable.
“Me siento dichosa de celebrar la vida este 11 de septiembre en la Serie del Rey y disfrutar con mi esposo”, expresó ella con una sonrisa, contagiada por la algarabía del inmueble.
Por su parte, Joel compartió que el béisbol ha sido el hilo conductor de su historia personal y familiar: “No hay mejor manera de celebrar la vida de ella que viniendo a un partido del deporte que tanto nos gusta. Crecí con el béisbol, oyéndolo desde la radio con mi papá. Nunca tuve la oportunidad, hasta hace unos años que vine con mi esposa, de conocer el estadio; me acuerdo perfectamente del campeonato del 93”.
A su lado, Elena reconoció que la pasión se convirtió en un legado compartido: “Mi pasión por el béisbol nace a partir de compartir la vida con mi esposo; mis suegros, que en paz descansen, eran muy apasionados del béisbol”.
A unos metros de distancia, la atmósfera de entrega se repite en cada rincón del parque de pelota. Julio César Cariño llegó acompañado de toda su familia con la ilusión desbordada de ver a los Olmecas alzar el campeonato. Aunque era un niño cuando ocurrieron aquellas épocas doradas de la novena tabasqueña, asegura conservar intactos los destellos de la memoria.
“Venimos muy emocionados a apoyar a los Olmecas en esta Serie del Rey. Es una sensación inexplicable, solamente estando aquí se te pone la piel chinita; nos llena de orgullo como tabasqueños ver a un equipo luchador y ganador”, compartió emocionado. Ante la alta demanda para presidir la fiesta grande del circuito, reconoció que el acceso no fue sencillo: “Tuvimos que hacer malabares para conseguir boletos, pero aquí estamos porque es lo que nos gusta”.
La marea verde también encontró representación en Maru Jiménez, quien hizo el viaje desde el municipio de Paraíso con la convicción de que el aliento desde la tribuna puede cambiar el destino en el diamante. Para ella, el amor al rey de los deportes es una herencia indeleble de su padre, quien fuera beisbolista.
“Me encanta de siempre, pues mi papá era también beisbolista. ¿Quién no se va a sentir feliz? Mira que hay mucha gente que como nosotros venimos desde muy temprano, y aunque sea parados, aquí vamos a estar”, relató con entusiasmo, mientras el duelo de la tercera confrontación de la serie ante los Toros de Tijuana mantenía a la afición al filo de la butaca.
Pese al hermético pitcheo de David Reyes y el cuadrangular solitario de Justin Turner que selló la pizarra 2-0 a favor de los fronterizos –dejando la serie 2-1 en favor de los astados–, Maru mantiene la convicción inquebrantable de los verdaderos fanáticos: “Claro que sí, creemos que vamos a ser campeones. La esperanza es lo último que muere”.