Urgen arquitectos a mitigar riesgos de megaproyecto de vivienda en Río Viejo
VILLAHERMOSA, TAB., 23 de abril de 2026. - Entre cortinas metálicas que se cierran definitivamente y jornadas donde los clientes simplemente no llegan, los comerciantes del Centro Histórico de Villahermosa enfrentan una crisis de supervivencia, donde la falta de estacionamiento público se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la actividad económica, generando una caída en las ventas que en algunos casos alcanza el 70 por ciento.
Esta carencia de infraestructura ha derivado en un síntoma crítico para la zona: el constante asedio de las grúas de la Policía Estatal de Caminos (PEC), que ante la falta de cajones permitidos, termina por ahuyentar definitivamente a los pocos visitantes que aún intentan acudir al primer cuadro de la ciudad.

Esta, entre otras problemáticas, ha provocado el cierre de al menos 12 establecimientos en el último año dentro del Barrio Mágico, se agudizó tras el inicio de la remodelación del Malecón Carlos A. Madrazo en 2022, y no mejoró aún después de haberse concluida.
Al eliminarse los cajones de estacionamiento que daban vida al sector, los dueños de negocios observan con impotencia cómo la inaccesibilidad y el miedo de sus clientes a ser sancionados están destruyendo el corazón comercial de la ciudad.

Para Antonio Méndez, encargado de una taquería en la calle Ignacio Aldama con 15 años de antigüedad, la situación es alarmante. La imposibilidad de que los comensales encuentren un lugar para aparcar ha desplomado su economía, pero el problema no termina ahí. Méndez denuncia que incluso cuando la gente intenta estacionarse en zonas aledañas como la avenida Francisco I. Madero, el hostigamiento de los uniformados es inmediato. “Todo eso nos ha afectado, porque al llevarse los vehículos de las pocas personas que nos han visitado, la gente ya no viene con esa seguridad”, lamenta.

La misma realidad golpea a Víctor Manuel Madero Flores en la cocina económica La Chabelita, tan solo unos pasos más allá. Pese a ofrecer comida tradicional a precios accesibles, la baja asistencia es una constante.
“Hay muy malas ventas, nada de clientes, máximo tres o cuatro personas al día”, relata. El tráfico complicado y la nula oferta de estacionamiento público desaniman a los clientes, quienes prefieren evitar la zona antes que enfrentarse al caos vial y a las posibles sanciones.

La desesperación por encontrar un espacio ha trasladado el caos a calles como Narciso Sáenz, donde se generan fricciones entre visitantes y residentes que defienden sus accesos. Sin embargo, es en las inmediaciones del Parque Juárez donde la tensión alcanza su punto máximo. Víctor, encargado del restaurante El Cafetalero con dos décadas de historia, describe la vigilancia de la PEC, sobre todo en la avenida Francisco I. Madero, como un factor determinante en la caída del 40 por ciento de sus ventas.
Según relata, la presencia de las grúas se intensifica en fechas clave, convirtiendo la búsqueda de estacionamiento en una situación de alto riesgo para el bolsillo del ciudadano. “Cuando es quincena, hasta cinco grúas andan dando vuelta aquí en todo el Parque Juárez. Aunque algunos sí se estacionan mal, aquí se vuelve como los Juegos del Hambre”, afirma Víctor, refiriéndose a la implacable cacería de vehículos en una zona que simplemente no ofrece alternativas legales para detenerse.

Sin embargo, las autoridades son consciente de la situación. Hace poco, el presidente de la Mesa Ciudadana de Villahermosa, Luis Corvera Valenzuela, compartió que buscan devolver el dinamismo comercial y turístico en el malecón y, dentro de los objetivos, se encuentra la habilitación de espacios para vehículos. Sin embargo, todavía no detalló los pormenores.
Más reciente aún, apenas el pasado domingo, el Ayuntamiento de Centro implementó la habilitación de un estacionamiento provisional durante la jornadas de las Tertulias del Grijalva.

Pero todo esto, no frena la exigencia clara del sector: la creación de un estacionamiento público permanente que sea accesible y que detenga el ciclo de sanciones que hoy castiga a quien intenta consumir en el centro.
