Urgen arquitectos a mitigar riesgos de megaproyecto de vivienda en Río Viejo
VILLAHERMOSA, Tab., 26 de marzo de 2026.- Manuela Hernández camina por los pasillos del hotel Miraflores y el eco de sus pasos es, a veces, el único sonido que se escucha. Con 60 años de historia a sus espaldas, este recinto tradicional del centro de la ciudad sobrevive hoy a duras penas, enfrentando una realidad donde el turismo parece haber olvidado el camino al primer cuadro.
Hace dos años, cuando Manuela llegó a la recepción, la dinámica era otra. “Solían ocuparse entre 30 y 50 habitaciones”, recuerda con nostalgia. Hoy, de las 76 llaves disponibles en el tablero, apenas cinco o 10 logran salir de su sitio por noche. El desplome no es solo una cifra en un reporte; es una crisis que ha transformado la vida de los 27 empleados, quienes ahora deben turnarse para cubrir horas reducidas ante la falta de huéspedes.
Para quienes trabajan en el corazón de la capital, el factor determinante no es solo la competencia, sino una herencia de inseguridad que se niega a desaparecer. Manuela reconoce que la percepción que el INEGI documentó apenas hace más de un año —colocando a Villahermosa con los niveles de desconfianza más altos del país— sigue pasando factura.
“Nos afectó muchísimo, la gente se volvió desconfiada porque estamos en la zona céntrica”, explica la recepcionista. A esto se suma el cierre de hoteles vecinos como el Urban Express y el Sleep Inn, lo que genera una imagen de abandono que termina por ahuyentar al visitante. “Tristemente, el Centro ya no es el mismo de otros años; recibimos comentarios así de los huéspedes de otros municipios”, lamenta.
Sobre este escenario, Salvador Samperio, presidente de la asociación ciudadana del Centro Histórico, coincide en que la inseguridad ha sido un factor determinante, aunque aclara que los reportes no se vinculan con la delincuencia organizada. Según los comerciantes, el problema real es la alteración del orden público: peleas entre personas y la presencia de migrantes en estado inconveniente que faltan el respeto en la vía pública.
“Desde hace un año, lo único que tenemos como reporte de la policía es con respecto a la alteración del orden; con respecto a la delincuencia, no la registramos, es un área muy segura y se lo puede decir cualquier comerciante”, puntualizó Samperio. El representante ciudadano señaló que la mala percepción se debe, en gran medida, al manejo de noticias en medios digitales y a la influencia de aplicaciones como Airbnb, que han modificado el flujo de visitantes hacia otras zonas de la capital.
A pesar de que recintos como el Hotel Independencia y el Miraflores registran niveles de ocupación de apenas entre el 10 y 15 por ciento, el personal mantiene la fe. Con promociones para las próximas vacaciones, Manuela Hernández extiende la invitación a redescubrir la calidez de los hoteles que, tras seis décadas, se niegan a cerrar sus puertas en el Barrio Mágico.