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VILLAHERMOSA, Tab., 20 de mayo de 2026.- Aunque la temporada de calor extremo que azota a la capital tabasqueña sugeriría un repunte en el consumo de productos para refrescarse, comerciantes del centro de la ciudad reportan una realidad muy distinta. Locatarios y vendedores de aguas frescas afirman que las ventas no logran despegar debido a la falta de dinero en circulación tras el cierre de la Feria Tabasco y al constante encarecimiento de la materia prima.
Para quienes se dedican a este oficio, la combinación de calles semivacías y el incremento en los costos de producción los ha obligado a reducir sus márgenes de ganancia. Los comerciantes señalan que, a diferencia de hace unos años, la ciudadanía cuida más su dinero, lo que ha provocado que los negocios operen apenas a un 60 o 70 por ciento de su capacidad en la que debería ser su mejor época del año.
Fidel Martínez Sánchez, quien lleva 32 años atendiendo su puesto en las inmediaciones del Parque Juárez, asegura que el panorama comercial en Villahermosa se ha venido abajo de forma gradual, una tendencia que él comenzó a notar con fuerza desde la gran inundación histórica y que no ha podido revertirse.

“El comercio se nos ha caído… nos estamos yendo a pique porque yo soy tabasqueño y estoy viendo que en Tabasco cada día nos hundimos más”, lamentó el comerciante.
Explicó que en años anteriores, durante esta misma época de calor, solía rellenar hasta dos veces al día vitroleros de 25 litros; hoy en día, ha tenido que cambiar a vitroleros de 15 o 20 litros porque la demanda es mínima y hay jornadas en las que ni siquiera logran vaciarse.
Martínez Sánchez atribuye la baja afluencia a que la reciente feria dejó gastada la economía local. “Hay calor, pero no hay el mismo circulante de hace cinco o seis años. Se vende, pero muy poco y apenas sacamos los gastos para la comida. A veces nada más venimos para que no nos quiten el lugar”, confesó, tras estimar que sus ventas apenas rozan el 60 por ciento mientras absorbe el alza de insumos para no subir sus precios.

A unos cuadras de distancia, en una sucursal de la paletería La Michoacana, la situación es similar. Elvis Ramírez, encargado del establecimiento, coincidió en que el flujo de clientes ha disminuido notoriamente en comparación con el mismo periodo del año pasado, manteniendo actualmente la sucursal a un 70 por ciento de sus ventas habituales.

“Como que la economía anda un poquito baja. Uno va a comprar los insumos y resulta que ya le subieron”, comentó el encargado, tras detallar que la materia prima para elaborar las aguas y paletas registra un incremento constante de aproximadamente el 15 por ciento. “Supongamos que salía en 500 pesos cerrado, luego te lo suben 15, luego 20, y ahí se van de poco en poco”, ejemplificó sobre la inestabilidad de los precios.

Ramírez apuntó que ante la falta de ventas masivas, la prioridad del negocio ha cambiado a una estrategia de subsistencia. “Tenemos que mantenernos al margen, más que nada para que salga para la renta, para los insumos y los gastos que conlleva la paletería”, concluyó, con la expectativa de que el movimiento económico en el Centro Histórico se normalice durante las próximas quincenas.
