Urgen arquitectos a mitigar riesgos de megaproyecto de vivienda en Río Viejo
VILLAHERMOSA, Tab., 4 de junio de 2026.- El fuerte calor que año con año persiste en el estado, golpea duramente los bolsillo de los comerciantes de frutas y verduras en Tabasco. Quienes trabajan en la Central de Abasto calculan que, como consecuencia de las altas temperaturas, sus productos se descomponen generando pérdidas de entre 30 mil y 40 mil pesos en mercancía cuando no logran venderla en el transcurso del mismo día.
Matías Campos Cabrera, dueño de la frutería San Judas Tadeo en este centro de abasto, señaló que las pérdidas cambian según el tamaño del pedido que hagan. Explicó que el riesgo es muy alto para los que compran por mayoreo en esta época del año:
“Hay personas que trabajan mucha verdura. Estamos hablando de que si traen un tráiler de pura hierba y no la desplazan, a lo bruto, pueden llegar a perder en merma 30 a 40 mil pesos".
A diferencia de los grandes supermercados, los locales de la Central de Abasto no cuentan con áreas de refrigeración, lo que los deja desprotegidos ante las altas temperaturas. El comerciante comentó que en las tiendas de autoservicio no sufren tanto porque tienen refrigeradores; sin embargo, aclaró que ese frío hace que las cosas duren menos tiempo guardadas cuando la gente se las lleva a sus casas.
Por la forma en que se acomoda la carga en los camiones, las verduras casi siempre vienen hasta arriba, así que les da el sol y el calor de lleno durante todo el viaje. Los locatarios explican que lo que más se les echa a perder son las acelgas, espinacas, lechugas y los chiles. Esto los obliga a descargar mercancía fresca todos los días y no pueden guardar nada para después.
“Te llega en el momento pero si no le das un buen trato al recibirlo, se te pudre muy rápido”, señaló Matías.
En la Central de Abasto el producto tiene que salir el mismo día. Los comerciantes reportan que diariamente pierden entre el 10 y el 20 por ciento de su mercancía, ya que lo que no se vendió se convierte en desperdicio para la mañana siguiente y ya no se puede ofrecer a la gente.
Para no perder todo su dinero, los vendedores buscan una salida de último momento. Lo que ya se dañó por el calor lo apartan al día siguiente y lo dan mucho más barato para que la gente se lo lleve, principalmente, como alimento para animales de rancho.