Analiza jurídico Ley general de Educación, por restricción de celulares
VILLAHERMOSA, Tab., 14 de mayo de 2026.- En la víspera del Día del Maestro, el ambiente en las aulas de Tabasco no es de celebración, sino de una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad del oficio.
Así lo señaló el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Educación Media Superior (STEMS), Candelario García Torres, al comentar que la fecha encuentra a los docentes inmersos en una dinámica de presión administrativa que ha desdibujado el sentido del festejo.
“No hay nada que festejar el próximo 15 de mayo, porque las condiciones en las que están laborando hoy, es de estrés, de amenaza, es de sometimiento”, expresó el dirigente, al describir un sentimiento de agravio que ha permeado en diversos gremios del estado.
Esta percepción de crisis no es aislada; según el líder sindical, el magisterio se siente lastimado y violentado en sus derechos más elementales como personal docente. Uno de los puntos de mayor fricción para los trabajadores de la educación en la entidad es la aplicación de la Ley ISSET, la cual es percibida como un retroceso que retira derechos adquiridos bajo normativas anteriores, dejando al personal en una situación de desprotección institucional.
La realidad que exponen los docentes, particularmente en instituciones como el CECYTE —donde laboran cerca de 800 maestros en 21 planteles—, revela estrategias que buscan debilitar la organización sindical.
García Torres denunció que se ha vuelto común el hostigamiento para forzar el traslado de maestros de base hacia la categoría de personal de confianza, lo que permite a las autoridades ahorrar costos al retirar prestaciones, pero impacta directamente en el ingreso de las familias trabajadoras
“Condicionándolos a que si no se suman a esa organización no les van a dar más horas frente al grupo”, detalló el dirigente sobre las presiones que sufren algunos docentes.
En otros casos, la presión se traduce en imponer múltiples planeaciones pedagógicas de diversas materias de forma simultánea o en asignar centros de trabajo en zonas geográficas sumamente alejadas de sus hogares, ignorando incluso trayectorias de más de 30 años de servicio.
Más allá de lo administrativo, la preocupación alcanza el corazón de la enseñanza: el aula. El magisterio percibe una pérdida de autoridad frente al alumno debido a políticas que impiden reprobar a quienes faltan constantemente a clases.
“Puede faltar mucho tiempo y se le tiene que aprobar. Esto le quita la autoridad al maestro”, sostuvo García Torres, quien además señaló que el modelo actual ha debilitado procesos de razonamiento y análisis en los jóvenes, sugiriendo la necesidad de retomar sistemas educativos que anteriormente demostraron ser más efectivos.
Ante este escenario, la postura de los docentes no busca el conflicto, sino la justicia básica.
Para el STEMS, alzar la voz en este 15 de mayo es una demanda de respeto a la ley y a la dignidad del oficio.
“Pareciera ser que alzar la voz del maestro hoy es sinónimo de estar en contra de las autoridades; sin embargo, levantar la voz es solo pedir que se hagan las cosas conforme a derecho. El maestro hoy no pide privilegios, pide respeto a sus derechos laborales”, concluyó.




