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VILLAHERMOSA, Tab., 19 de abril de 026.- La obra de Gabriel García Márquez, sigue respirando en cada lector, en cada lengua que lo traduce, en cada memoria que lo invoca, tras cumplirse 12 años de la muerte del escritor.
El pasado 17 de abril se cumplieron doce años el deceso del escritor colombiano.
A través de un comunicado, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, recordó que la visita fue en mayo de 1979, durante las Jornadas sobre Cultura y Humanismo, organizadas con motivo del centenario del Instituto Juárez, por el rector Juan José Beauregard Cruz, rector de la universidad, y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Las Jornadas se llevaron cabo del 2 al 7 de mayo de 1979 en diversos foros, particularmente en el Instituto Juárez. Fueron inauguradas por el presidente José López Portillo en el Teatro Universitario.
Durante esos días, la universidad se convirtió en un espacio de encuentro continental. Llegaron voces fundamentales del pensamiento y la literatura latinoamericana: Mario Benedetti, Nicolás Guillén, Carlos Monsiváis, Roberto Fernández Retamar, un joven Fernando Nieto Cadena, así como académicos como Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen, entre otros.
No fue una reunión casual. Fue en realidad, la confluencia de una generación que pensaba y escribía América Latina desde sus tensiones más profundas.
Las jornadas se articularon en torno a mesas que hoy, leídas a la distancia, conservan una sorprendente vigencia.
En ese contexto, la presencia de García Márquez adquiría un significado especial. No sólo representaba al escritor consagrado, sino a una forma de entender la literatura como una revelación de lo real. Su obra había demostrado que América Latina no necesitaba imitar modelos ajenos para ser universal: bastaba con narrarse a sí misma con profundidad, con verdad, con imaginación.
Junto a él, Mario Benedetti reflexionó sobre el compromiso del escritor latinoamericano, recordándonos que la palabra no es neutral, que toda escritura implica una toma de posición frente al mundo. Carlos Monsiváis analizó el papel de los medios de comunicación en la construcción de la cultura contemporánea.
Con estas Jornadas, la UJAT no sólo celebraba su pasado sino definía su vocación de institución que no puede limitarse a formar profesionistas, sino que debe formar conciencias. Que la cultura no es un complemento, sino un eje. Que el humanismo no es una palabra decorativa, sino una responsabilidad.
Indica el comunicado que al recordar la presencia de García Márquez en aquellas jornadas, no sólo celebran al gran escritor que fue -y sigue siendo-.
Celebramos también la posibilidad de que una universidad del sureste mexicano se haya convertido, por unos días, en el centro de una conversación latinoamericana de primer orden, abierta al mundo, atenta a su tiempo, comprometida con la palabra. A casi 50 años, esa es nuestra herencia e identidad que mantenemos más vigente que nunca, con proyectos como la Feria Internacional del Libro (FIL), el Encuentro Iberoamericano de Trova y Poesía, y la presencia de escritores como Leonardo Padura, Luis García Montero, Waldo Leyva, entre otros, que son guías en el pensamiento y el sentir contemporáneo.
