Confía obispo de Tabasco que no habrá disturbios tras partido de Selección
VILLAHERMOSA, Tab., 2 de abril de 2026.- Entre el bullicio del Jueves Santo y el misticismo de la Semana Mayor, una de las tradiciones más emblemáticas del catolicismo parece librar una batalla contra el tiempo y la tecnología: la Visita a las Siete Casas.
Este recorrido, que simboliza el acompañamiento a Jesús en los siete pasajes que vivió desde la Última Cena hasta el Calvario, muestra hoy un rostro dividido entre la devoción de unos pocos y el desconocimiento de las nuevas generaciones.
Así, en las calles de Villahermosa, el significado de este peregrinaje espiritual comienza a desdibujarse.
Entre la fe y el desconocimiento
Para jóvenes como Samanta, el término resulta ajeno. Aunque reconoce la importancia de estas fechas, admite no conocer el trasfondo de las siete estaciones. “Cuando uno llega a la iglesia y pone atención a las lecturas, sí lo conoce”, comenta, atribuyendo el desconocimiento general a una falta de fe y a la ausencia de una práctica constante de acudir a los templos.
Por su parte, Jesús Miguel Magaña Jiménez tiene claro el concepto: es un encuentro con Jesús en el marco de la Pascua. No obstante, reconoce que la práctica es intermitente y depende de la organización de las actividades parroquiales. Este año, espera poder tener participación, aunque todavía no sabe si podría.
El impacto de la "fe digital"
Uno de los puntos más críticos lo pone sobre la mesa Carmen Guichar. Para ella, la tradición no solo compite con el ritmo de vida moderno, sino con la comodidad de las pantallas. El trabajo y la falta de tiempo la han mantenido al margen de la actividad física este año, pero identifica un fenómeno mayor: la migración de lo sagrado al mundo virtual.
“Se ha perdido mucho por la tecnología. Si salimos de casa, pero no hacemos lo que él hizo; no lo hacemos personalmente, sino que solo lo queremos ver en internet”, lamenta Carmen. Para la entrevistada, el fenómeno de los "en vivo" ha reemplazado el acto de caminar y presenciar el rito, transformando un acto de sacrificio y meditación en un contenido de consumo digital.
Así, entre la falta de tiempo, el relevo generacional y la mediación de los dispositivos móviles, la Visita a las Siete Casas en Tabasco se mantiene como un acto de resistencia para quienes aún deciden dejar la pantalla de lado y recorrer, paso a paso, el camino de la fe en el mundo real.




