La propuesta impositiva a la cerveza y licores para 2027
El desfile de carros alegóricos del pasado domingo, en el marco de la preferia 2026, no fue solamente un evento colorido para ver pasar embajadoras y tomar fotografías, fue una clara señal de que el estado ha recuperado la confianza de su gente para salir a las calles y disfrutar en familia, algo que parecía perdido hace apenas año y medio.
Más de un millón de personas, de acuerdo con cifras oficiales, presenciaron el desfile de las embajadoras sobre la avenida Gregorio Méndez.
Esto no es poca cosa. Se trata de una movilización masiva que exige organización, orden y, sobre todo, seguridad.
Justamente ahí estuvo uno de los puntos más importantes de esta edición, pues el ambiente de tranquilidad permitió que miles de tabasqueños vivieran la fiesta sin miedo.
Más de mil elementos de seguridad participaron en el operativo, con patrullas, motopatrullas e incluso vigilancia aérea con helicóptero.
La presencia institucional no fue discreta, pero tampoco invasiva, fue suficiente para que las familias caminaran, convivieran y disfrutaran sin el temor que en otros años opacó estas celebraciones.
Porque hay que decirlo con claridad, esto no siempre fue así. En 2024, cuando concluyó el desgobierno de Carlos Manuel Merino y la sombra política de Adán Augusto López Hernández seguía pesando en Tabasco, la percepción de inseguridad era dominante. La gente evitaba salir, la incertidumbre crecía y la sensación de abandono era evidente. Hoy el escenario es distinto.
El desfile dejó claro que la ciudadanía quiere recuperar sus espacios públicos. Quiere fiesta, tradición, alegría y lo demostró incluso soportando temperaturas de hasta 40 grados, con sensaciones térmicas superiores a los 42.
Aun así, con esos intensos calores, el malecón Carlos A. madrazo y la avenida Méndez estuvieron abarrotadas.
Familias completas, niños sobre los hombros de sus padres, vendedores ambulantes, jóvenes grabando contenido para redes sociales y adultos mayores recordando los mejores años de la feria estuvieron presentes.
Eso no ocurre por casualidad, habla del trabajo que ha venido realizando el gobernador Javier May Rodríguez en materia de seguridad y gobernabilidad. Hay que reconocer que cuando la gente sale masivamente a la calle, lo hace porque se siente segura.
Además, el desfile fue un espectáculo visual de primer nivel. Los 25 carros alegóricos fueron auténticas obras de arte elaboradas por artesanos tabasqueños que pusieron en cada detalle la esencia del estado a través de su gastronomía, fauna, flora, cultura popular e identidad regional. No fueron simples plataformas decoradas, fueron vitrinas vivas del orgullo tabasqueño.
La difusión en redes sociales también convirtió el evento en tema nacional. Creadores de contenido documentaron la fiesta, mostrando que Tabasco no solo es noticia por problemas o malos gobernantes, sino también por su riqueza cultural y capacidad de organización.
Una decisión acertada fue la restricción en la venta de bebidas alcohólicas durante el recorrido, aunque no faltó el ingenioso que llegó con la nevera previamente surtida.
Con este avance en materia de seguridad, incluso podría pensarse en rescatar el desfile de barcos alegóricos sobre el río Grijalva, otra tradición emblemática que se suspendió desde hace nueve años.
Hoy que el malecón ya no está amurallado como ocurrió después de la inundación de 2007, vale la pena volver a soñar con una fiesta más completa y con mayor proyección turística.
El desfile de carros alegóricos fue, en esencia, mucho más que una antesala de la Feria Tabasco 2026, fue una demostración de que cuando hay orden, seguridad y voluntad política, el pueblo responde. Y responde con pasión.
La feria apenas comienza, pues la gran celebración será del 1 al 10 de mayo, después de la elección de la Flor más Bella durante la noche del 30 de abril.
Sassón
Si algo quedó claro este fin de semana, es que Tabasco ya empezó a festejar, y lo hizo de pie, unido y sin miedo.




