Los notables
A los padres y madres de familia nos corresponde educar a los hijos, en la familia, el hogar; no solo es una educación escolar, sino también en su salud física y mental.
Con respecto a su salud física, su alimentación, salud corporal, la higiene, el cuidado de su piel y cuerpo, todo aquello que se ve, y cuidar su salud cuando enferman. Pero hay un aspecto de su salud que muchos padres y madres ignoramos y es su salud mental, esa también se cuida y se forma en la familia y el hogar.
La salud mental, esa, también debe ser cuidada, formada y sobre todo nunca descuidada en los niños y niñas desde pequeños; de no hacerlo se pueden generar traumas y diversos problemas mentales en ellos durante su adolescencia, juventud o adultez.
Problemas como no tener autoestima, creer que todo le pertenece, las cosas y las personas; pero eso no es lo grave, lo grave es que cuando se tornan en ellos pensamientos como: “ella o él es mía o mío”, “me merezco todo a costa de lo que sea”, “si no es mío o mía, no será de nadie”, “mejor muerto o muerta que de nadie”, y con un alto sentido de apropiación o pertenencia de las cosas y las personas. Pensamientos que pueden llevar a la muerte.
Basta con leer y escuchar las noticias en todo el mundo, en el país, en nuestro propio estado y ciudad: hombres que secuestran a sus parejas, padres o familiares que secuestran a sus parejas e hijos o conocidos y hasta a su propia familia por dinero, mujeres que matan a sus hijos porque sus parejas las abandonaron, hombres que les piden el divorcio o sus parejas los dejan y las violan y matan, hombres y mujeres que por dinero o por alguna cosa material se venden y venden hasta a sus hijos e hijas. Ya no se puede decir que solo los hombres delinquen, también las mujeres y en ambos casos, todos roban, matan y delinquen.
Cuando en el hogar no hay límites y los excesos se vuelven constantes, los hijos no valoran el proceso de lo que cuesta y vale lo que se les da, pero más aún cuando a los hijos los padres y sus madres les consecuentan todo. Y es que es bien sabido que no se aprende o no hay recetas para ser buenos padres o madres, pero lo que sí es cierto es que los excesos son malos.
No solo se trata de estar con los hijos, acompañarlos, ser proveedores, sino de conocerlos bien y de no sentir ese amor ciego de madre y padre que no deja ver a los hijos e hijas, tal y como son, con sus defectos y problemas.
De eso se trata, de conocer bien a los hijos para poder ayudarlos a no meterse en problemas y, sobre todo, no llegar a dañar a nadie con llegar hasta la muerte.
Muchos padres y madres podríamos ayudar a bajar los índices de asesinatos y delincuencia, si a tiempo y desde pequeños, atienden los malos comportamientos de sus hijos e hijas; solo eso podría ayudar a la sociedad, y bajar así los números de robos, bullying, asesinatos, secuestros y demás delitos que comenten personas que nunca fueron atendidas en su salud mental, y mucho menos recibieron amor en sus hogares y de su familia.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?




