La república de los aristochairos
Es realmente preocupante la situación que enfrentamos en Tabasco y el país; hay un permanente enfrentamiento entre los diferentes sectores de la sociedad, que finalmente está afectando el desarrollo económico, político y social.
Lamentablemente, hay una polarización en México, que pone en riesgo el futuro de las nuevas generaciones.
En ocho años en que Morena ha estado al frente de la mayoría de las posiciones en el gobierno, la pregunta sería: ¿realmente hemos avanzado?, ¿estamos mejor que cuándo gobernaron el PRI y el PAN?, o ¿hemos sufrido un retroceso en todos los aspectos?
En lo personal, sin apasionamiento, me preocupa que desde el gobierno se tomen decisiones que van en contra de la sociedad, que haya personas que, aún y cuando no sean decisiones correctas, las aplaudan y las respalden.
Yo aplaudiría y respaldaría, si desde el gobierno se hicieran las cosas bien, que realmente se gobernara para que mejoraran las cosas en todos los aspectos.
Sería conveniente que los mexicanos, y en particular los gobernantes, hiciéramos un acto de contrición, que pudieran analizar si realmente están haciendo las cosas para que estemos mejor.
Yo no defiendo a los gobiernos del pasado, siendo sinceros, cometieron muchos errores y tomaron decisiones equivocadas, pero los actuales, se pasan de la raya; creen tener la verdad absoluta y, como se diría en el argot popular: “solo sus chicharrones truenan”; ay de aquellos que no estén de acuerdo con lo que dicen o señalan, porque sería mejor que Dios los agarre confesados.
Lo más triste, es que muchos en el gobierno, de manera cínica aseguran cosas que no son verdad, aunque lo que digan o hagan no sea lo correcto; ellos sienten que tienen la verdad absoluta.
Está el caso de la comunidad de Sargento López, de Comalcalco, en donde la autoridad municipal dio por realizada la construcción de dos tramos carreteros, que fueron pagados, sin que se haya realizado la obra, y cuando los habitantes reclamaron la actuación incorrecta de la autoridad municipal, mejor se privilegió la impunidad, el no vi nada.
Está el caso de la alcaldesa de Huimanguillo, Mary Luz Velázquez Jiménez, sin ningún pudor, con muestras de su soberbia, falta de sensibilidad y prepotencia, reclamó a estudiantes que no la apoyaran en sus redes sociales. y después, ofendió a una persona de la tercera edad, al decirle que "ya va de salida".
Todavía una compañera de partido, la defendió y responsabilizó a los medios de comunicación de que se le linchara políticamente. ¿Realmente la alcaldesa actuó de manera correcta?, esa pregunta, se deben hacer aquellos que la defienden.
Es tiempo de que no se aplique la impunidad, se haga a un lado la soberbia, la prepotencia o la sinrazón; se debe tomar conciencia de cómo está el país y el estado.
Hace unos días platicaba con un exfuncionario destacado, que estuvo en administraciones del PRI –me reservo su nombre–, pero decía que en el otrora partidazo aparte de la institucionalidad que prevalecía, había de alguna forma, preparación de los que ocupaban cargos en la administración pública o de elección popular.
No digo que todos eran unas brillantes personas –había algunas excepciones que no cumplían con los parámetros de capacidad–, pero ahora en los gobiernos de Morena, no se pide experiencia, capacidad o profesionalismo; simplemente lealtad al proyecto de Morena para lograr la transformación del país, aunque sean neófitos en los cargos que ocupan; simplemente, que tengan la virtud de la sumisión y lealtad. Lo demás no importa.
Creo que la transformación que quiere alcanzar Morena, no es para que el país o el estado, ocupen los primeros lugares en desarrollo económico, salud, educación, investigación, empleo o mejora en las condiciones de vida de los mexicanos o tabasqueños, sino que quieren perpetuarse en el poder a costa de lo que sea, para que se tengan habitantes sin aspiraciones, con una total sumisión, esperando a que le entreguen su dinero de los programas a los que han sido inscritos, y lo demás no importa. Esperemos no llegar a ser un Cuba o Venezuela.




