Carta abierta
Por primera vez en casi cuatro décadas, Andrés Manuel López Obrador no aparecerá en las boletas de Tabasco en las elecciones de 2027. Desde 1988, cuando fue candidato a gobernador por el Frente Democrático Nacional (FDN), antecedente del PRD, el de Macuspana había estado presente de una u otra forma en los procesos electorales del estado.
Sin él en la competencia del año próximo, Morena enfrenta una prueba distinta: competir sin el peso de su fundador y, al mismo tiempo, contra sus propias corrientes e intereses. Esa es la batalla que sigue.
Ante esto, la instrucción –según fuentes de primer nivel– es que para los comicios intermedios la selección de candidatos se haga mediante encuestas que reflejen el posicionamiento real de los aspirantes. En otras palabras: quien quede arriba, va. Sin importar si pertenece a la corriente de los fundadores –donde se ubica el gobernador Javier May Rodríguez– o al grupo del senador Adán Augusto López Hernández.
La idea es evitar que las decisiones de grupo terminen sacrificando candidaturas competitivas.
En 2012, López Obrador llevó a la gubernatura a su movimiento, entonces imbuido en el PRD, con Arturo Núñez Jiménez. En 2018, con su llegada a Palacio Nacional, se instaló también en Plaza de Armas Adán Augusto López Hernández, quien se convirtió en uno de los hombres más poderosos de Tabasco por su cercanía con el presidente.
Con el senador se atrincheraron en el gobierno de izquierda personajes provenientes del priismo con los que aquel había construido alianzas desde los años noventa. Entre ellos, Hernán Bermúdez Requena, hoy señalado por las autoridades como líder del cártel local La Barredora.
La fractura actual entre grupos morenistas tiene mucho que ver con aquella etapa. Y después de años de predominio obradorista, la disputa ya no está solamente afuera de Morena, sino también en casa.
La corriente de López Hernández tiene cuadros que buscan postularse en 2027 y, según se sabe, algunos podrían abandonar el partido si no consiguen la nominación, con Movimiento Ciudadano como posible destino. Esa eventual fuga forma parte de las preocupaciones que ya se perciben en los círculos de poder.
Por eso las encuestas no pueden ser simuladas: descalificar a un aspirante con posibilidades de ganar solamente por su identidad interna podría resultar más costoso que dejarlo competir enfrente.
El propio May ha resumido la disputa doméstica con una expresión: “temporada de buitres”.
Este lunes, el diario "El Universal" publicó la más reciente encuesta de "Enkoll", según la cual May registra 68% de aprobación entre los tabasqueños, dos puntos más que en noviembre pasado, cuando obtuvo 66%. Su calificación promedio es de 6.3.
Además, Morena mantiene 43% de afinidad partidista, contra 12% de Movimiento Ciudadano, 5% del PRI y 2% del PAN. La inseguridad, con 44%, aparece como el principal problema del estado.
Es decir, el desgaste que pueda tener Morena a nivel nacional no se traduce automáticamente en un escenario favorable para sus adversarios en Tabasco. La oposición llega a 2027 con un peso electoral reducido.
Los adversarios más visibles de May que llevan la voz cantante no encuentran el tono.
Manuel Andrade Díaz renunció al PRI y compitió por el PRD por la alcaldía de Centro en 2021. Obtuvo 7% de los votos; Andrés Granier Melo, por el PRI, alcanzó 22%, mientras la morenista Yolanda Osuna Huerta ganó con 61%.
Para medir la distancia: Granier obtuvo casi tres veces los votos de Andrade, pese al desgaste de haber estado seis años preso por corrupción. Y ni sumando los votos de los dos exgobernadores priístas, la oposición logró llegar a la mitad de lo que obtuvo Osuna.
La elección de 2024 profundizó esa diferencia. Lorena Beauregard de los Santos, candidata de la alianza PAN-PRI a la gubernatura, quedó en último lugar de cuatro participantes al obtener apenas 4.26% de los votos. Fue el porcentaje más bajo registrado por un candidato opositor en una elección para gobernador en Tabasco.
Andrade y Beauregard –ambos vinculados al grupo de Adán Augusto– han encontrado en las redes sociales una tribuna que magnifica sus cuestionamientos al gobierno de May. Pero hacer ruido en internet es distinto a convertir la metralla digital en votos.
La verdadera prueba para Morena en 2027 será competir sin López Obrador en la boleta y, al mismo tiempo, resolver la disputa por las candidaturas sin fracturarse.
Después de casi cuatro décadas con el de Macuspana presente de una u otra manera en las elecciones de Tabasco, ahora toca medir cuánto pesa su ausencia... y su arbitraje.




