Protección Civil descarta fuga de hidrocarburos tras olor a gas en Tabasco
VILLAHERMOSA, Tab., 13 de mayo de 2026.- Para reducir los riesgos de desastres en Tabasco ante fenómenos naturales como huracanes y marejadas, la UNESCO México trabaja en coordinación con autoridades estatales, la UJAT y empresas del sector energético en el plan de restauración de dunas costeras, que forman una barrera natural que ha sido debilitada por el cambio climático, principalmente por la erosión.
El plan fue presentado en enero de este año, y este miércoles 13 de mayo, enviados de la UNESCO y representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (Semades) dieron seguimiento en campo a los trabajos del proyecto de Restauración Costera y Revegetación de Dunas Vivas, que busca frenar el alto grado de erosión que afecta a las costas tabasqueñas del Golfo de México, principalmente a la región de Sánchez Magallanes, municipio de Cárdenas, y las desembocaduras de Mecoacán, en Paraíso, que son zonas entre el mar y lagunas.

La Semades informó en un comunicado que este proyecto representa resiliencia y acción frente al cambio climático, al trabajar con la naturaleza para fortalecer las costas y convertir las dunas en una barrera viva de protección, a la vez que une el conocimiento científico con la experiencia de las comunidades costeras, “demostrando que el desarrollo sostenible se construye de manera colectiva”.

Con el asesoramiento de la UNESCO y el auspicio de la petrolera ENI México, la Semades y la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), junto a instancias federales relacionadas con el Medio Ambiente y las comunidades de la zona, trabajan en la revegetación y restauración de dunas costeras en la zona de la Barra de Santa Ana, para fortalecer la resiliencia, la adaptación a los desafíos climáticos y la reducción de riesgos de desastres mediante procesos científicos y participativos.

De acuerdo al diagnóstico que laboró la UNESCO, las dunas vivas costeras son de las principales defensas naturales ante fenómenos naturales como huracanes y marejadas, amortiguando la fuerza del oleaje y de la erosión, protegiendo playas, manglares, comunidades e infraestructura. “Sin embargo, el cambio climático ha intensificado los eventos meteorológicos extremos y debilitado esas formaciones de arena”, advirtió.

El estudio científico-diagnóstico estableció que las zonas con mayor urgencia de restauración determinadas por para realizar una intervención con mayor impacto positivo mediante plantas nativas, fueron: San Rafael, Sinaloa (Arjona), Sinaloa (segunda y primera secciones) y El Alacrán (Manatinero).
Las plantas que se identificaron fueron: amaranto de Gregg o yucateco (Amaranthus greggii), Haba de mar o Frijolillo (Canavalia rosea), y Espuelitas, Hierba del pollo o Mataliste (Commelina erecta), entre otras especies, las cuales tienen la capacidad de fijarse y estabilizar la arena con sus raíces, mejorando la resistencia de los cuerpos de arena contra el viento y el oleaje.

Además, dichas plantas tienen la capacidad de frenar el paso del aire y el agua, favoreciendo la acumulación de sedimentos y la formación de nuevas dunas, indicó el proyecto de la UNESCO que resaltó que la participación social es clave para que las comunidades lideren los procesos de restauración, asegurando su apropiación y continuidad a largo plazo.
En su comunicado de este miércoles, la Semades aseguró que esta es una iniciativa que refleja el compromiso del gobierno con la protección del patrimonio ambiental y el bienestar de las futuras generaciones, y destacó que en Tabasco “seguimos impulsando soluciones basadas en la naturaleza que permitan recuperar, proteger y dar nueva vida a nuestros ecosistemas costeros”.

“El respaldo internacional a estos esfuerzos nos motiva a continuar trabajando por un Tabasco más resiliente, sostenible y preparado para el futuro”, remarcó.