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VILLAHERMOSA, Tab., 28 de septiembre de 2026.- Estudiar la biodiversidad, la historia y las dinámicas sociales vinculadas al río San Pedro Mártir permite comprender que la conservación de los ecosistemas ribereños también está relacionada con el bienestar de las poblaciones que dependen de ellos, sostuvo el profesor-investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), Carlos Manuel Burelo Ramos.
Al impartir una conferencia: Ecosistemas saludables, riesgos y desafíos compartidos, en el marco de la Segunda Jornada por la Importancia de los Ríos en Tabasco –organizado por la División Académica de Ingeniería y Arquitectura (DAIA)–, el científico destacó la relevancia natural, cultural, biológica e histórica del río San Pedro Mártir, compartido entre México y Guatemala.
El responsable del Laboratorio de Manglares Interiores (LMI) de la División Académica de Ciencias Biológicas (DACBiol) de la UJAT resaltó que dicho cuerpo de agua es columna vertebral de la Reserva de la Biósfera Wanha’.

Explicó que el río nace en Guatemala, donde recorre unos 186 kilómetros, para ingresar a territorio mexicano por la región de El Ceibo y continuar por Tenosique y Balancán, a lo largo de unos 125 kilómetros.
Este río –abundó–constituye uno de los principales afluentes del río Usumacinta en su parte media y cumple funciones esenciales para las comunidades, entre ellas el abastecimiento de agua dulce y el riego de terrenos productivos, además de haber sido un elemento vinculado al desarrollo de asentamientos de la cultura maya.

Burelo Ramos resaltó la biodiversidad que se concentra en este territorio, cuyos estudios, desarrollados por el Laboratorio de Manglares Interiores desde 2012, han permitido documentar más de 380 especies de aves, 80 de mariposas diurnas y 60 nocturnas, cerca de 60 especies de libélulas y alrededor de 76 de abejas nativas.
A ello se suman –prosiguió– investigaciones sobre la flora ribereña, con más de 358 especies registradas, así como el estudio de los llamados diques del río San Pedro Mártir, estructuras de origen biológico que funcionan como refugio para peces, anfibios y crustáceos.

Subrayó que uno de los aspectos que distingue a este ecosistema es la presencia de mangle rojo (Rhizophora mangle) en agua dulce, registrado en la zona desde 1942.
El investigador universitario señaló que estos manglares se encuentran entre los más alejados del mar en el planeta, a una altitud aproximada de entre 17 y 45 metros sobre el nivel del mar, características que los convierten en un elemento singular dentro de la biodiversidad de la región.
Asimismo, destacó la relación histórica del río con sitios arqueológicos mayas como Aguada Fénix y Moral Reforma, cuya ubicación evidencia el vínculo entre este cauce y el desarrollo de las sociedades que habitaron el territorio.





