Entregan obras de agua potable y saneamiento en Macultepec y Buena Vista
VILLAHERMOSA, Tab., 3 de julio de 2026.- Ante la morosidad existente en el municipio de Centro, que escala a unos 100 mil recibos sin pagar y representa una cartera vencida del 70 por ciento de los 160 mil contratos totales, el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) busca modernizar su infraestructura mediante la transición de medidores análogos a digitales.
El coordinador general del organismo, Alfredo Villaseñor Negrete, informó que esta medida tecnológica tiene como objetivo optimizar el cobro y, entre otras cosas, limitar el suministro de agua a quienes registren adeudos pendientes, los cuales, en la actualidad, acumulan una deuda global de alrededor de 10 millones de pesos.
El funcionario municipal explicó que la implementación de estos dispositivos digitales permitirá un control más estricto sobre el padrón de usuarios que presentan un rezago prolongado en sus cuotas bimestrales, ofreciendo una alternativa técnica antes de proceder a la suspensión total de la red.
“En el municipio sí se puede hacer, pero necesitamos modernizar el sistema, para poder, no cortarles el agua, pero sí limitarles a una cantidad en específico”, declaró Villaseñor Negrete.
Sin embargo, el titular del SAS reconoció que sustituir la totalidad de los aparatos de medición en la demarcación representa un desafío financiero inviable en el corto plazo para la administración local. Por tal motivo, detalló que se tiene planeado aplicar esta tecnología inicialmente de forma restringida y focalizada en fraccionamientos nuevos.
“Por el momento estamos pensando en implementarlo en fraccionamientos nuevos donde podamos hacer el cargo. Por lo general ese tipo de medidores cuesta alrededor de 5 mil pesos. Si nosotros queremos hacer el cambio y absorberlo, para el municipio es una carga importante, y el usuario no lo va a pagar. Si no paga el agua no pagará el medidor”, puntualizó el coordinador general.
Con esta estrategia, el Ayuntamiento de Centro prevé iniciar la digitalización del servicio en zonas controladas donde el costo del equipo pueda ser integrado desde la infraestructura inicial, evitando un impacto directo en las finanzas municipales y buscando incentivar de manera gradual la cultura del pago en las nuevas zonas residenciales de la ciudad.