Rescatan a pescador del fuerte oleaje por Polo en Acapulco
La Ley Federal de Juegos y Sorteos que rige las casas de apuestas en México tiene 77 años. La aprobaron en 1947, cuando apostar significaba ir a un local físico y el país no conocía el internet ni el celular. Hoy cualquier persona puede registrarse en una plataforma de apuestas deportivas desde el teléfono en menos de cinco minutos. La ley no cambió; el mercado sí, y esa distancia explica mucho de lo que pasa hoy.
La autoridad que emite los permisos para operar en este mercado es la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJyS), que depende de la Secretaría de Gobernación. Puede otorgar licencias a operadores físicos y digitales con el mismo instrumento legal, aunque ese instrumento nunca contempló internet.
El mercado quedó mezclado: algunos operadores tienen permiso SEGOB vigente, otros funcionan con licencias extranjeras sin autorización local, y unos cuantos operan sin respaldo reconocible. Para el usuario, la diferencia no siempre se ve a simple vista.
El Congreso mexicano no ha aprobado una ley específica para el juego en línea, aunque el tema lleva años apareciendo en la agenda legislativa. La regulación llegará, pero el mercado no la esperó.
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