Nada Personal
“Hay trayectorias que no necesitan presentación; solo les falta el último peldaño.”
Anónimo
Hay entrevistas que terminan cuando se apagan los micrófonos.
Y hay otras que apenas comienzan ahí.
La larga conversación que sostuvo el senador Óscar Cantón Zetina con Emmanuel Sibilla en Telereportaje pertenece a las segundas.
Cantón no gritó. No rompió con Morena.
No atacó frontalmente al gobernador Javier May.
Pero pronunció una frase que, viniendo de un senador del partido gobernante y de un político que durante décadas ha buscado gobernar Tabasco, resulta imposible pasar por alto:
“Tabasco vive una noche negra.”
No lo dijo un dirigente del PRI.
Tampoco uno del PAN o de Movimiento Ciudadano. Lo dijo un senador de Morena. Y lo dijo un político que conoce como pocos los pasillos del poder legislativo mexicano.
Cantón ha sido diputado federal, senador en distintos periodos, diputado local en la LIX Legislatura del Congreso de Tabasco, nuevamente diputado federal de 2021 a 2024 y hoy otra vez senador de la República por Tabasco.
Su escuela ha sido el Congreso.
Ha debatido presupuestos, petróleo, energía, medio ambiente, reformas constitucionales y política nacional durante décadas.
Por eso sus palabras no pueden analizarse como las de un improvisado.
Óscar Cantón sabe perfectamente el peso político de una frase.
Y escogió una particularmente pesada:
“Noche negra”.
Pero fue todavía más lejos.
Dijo que Tabasco no supo aprovechar haber tenido a un tabasqueño en la Presidencia de la República.
Ese tabasqueño tiene nombre y apellido: Andrés Manuel López Obrador.
La declaración merece atención porque Cantón pertenece al mismo movimiento político construido alrededor de López Obrador. Y entonces aparece una pregunta incómoda y necesaria.
¿Quiénes fueron responsables de desaprovechar aquella oportunidad histórica?
Óscar Cantón no repartió nombres y culpas con precisión. Pero dejó abierto el debate. Tabasco recibió durante el sexenio anterior inversiones federales de enorme dimensión, entre ellas la Refinería Olmeca.
Sin embargo, una gran obra federal no necesariamente significa por sí misma que toda la economía estatal se transforme. Y los números ayudan a entender por qué la expresión de Cantón encontró eco.
INEGI reportó que durante el tercer trimestre de 2025 la actividad económica de Tabasco cayó 4.7 por ciento anual, arrastrada principalmente por una disminución de 9.4 por ciento en las actividades secundarias.
Durante los primeros nueve meses de aquel año, la contracción acumulada de la actividad económica estatal fue de 8 por ciento.
Son números. No discursos.
Pero también hay que decir lo que no encaja completamente con el diagnóstico del senador.
Cantón aseguró que el desempleo estaba peor.
Los datos más recientes de INEGI disponibles para el primer trimestre de 2026 muestran otra cosa: la tasa de desocupación bajó de 4.9 por ciento en el primer trimestre de 2025 a 3.5 por ciento un año después.
Pero debajo de esa mejoría aparece otro problema: 66.2 por ciento de la población ocupada estaba en la informalidad laboral.
Es decir, la fotografía es más complicada que decir simplemente que hay o no hay trabajo. Hay ocupación, sí.
Pero una enorme proporción permanece fuera de la formalidad.
Por eso la “noche negra” de Cantón puede discutirse en sus dimensiones y responsabilidades, pero no puede despacharse simplemente como una frase de ocasión.
Y aquí comienza la parte verdaderamente política de aquella entrevista. Emmanuel Sibilla le hizo una pregunta directa:
¿Sigue aspirando a ser gobernador?
Cantón no escondió que gobernar Tabasco ha sido una aspiración de su trayectoria política.
Y entonces las piezas comienzan a adquirir otro significado.
Porque Óscar Cantón no es solamente un senador describiendo los problemas de su estado. Es un político con una extensa carrera parlamentaria que nunca ha ocultado su interés por llegar a la gubernatura.
Ya lo intentó como independiente. No llegó. Siguió caminando.
Cambió de circunstancias políticas, regresó al Congreso federal y hoy ocupa nuevamente un escaño en el Senado bajo las siglas de Morena.
A sus 73 años, cumplidos este 2026, posee algo que muchos de los nuevos cuadros políticos todavía no tienen:
kilometraje. Conoce el PRI porque militó ahí. Conoce al PRD. Conoce Morena.
Conoce la Cámara de Diputados. Conoce el Senado. Conoce el Congreso de Tabasco. Y conoce perfectamente la política tabasqueña.
Por eso resulta difícil interpretar aquella entrevista como una conversación exclusivamente biográfica.
Pero tampoco sería responsable afirmar, sin pruebas, que Cantón lanzó formalmente una campaña contra Javier May. No lo hizo.
Lo que sí hizo fue colocar sobre la mesa un diagnóstico severo sobre Tabasco mientras reconocía una aspiración política que viene de muchos años atrás.
Y eso basta para que surjan preguntas.
¿Está Oscar Cantón construyendo desde ahora una plataforma política propia?
¿La “noche negra” fue solamente el diagnóstico de un senador preocupado por Tabasco o también el mensaje de un político que quiere participar en lo que venga después?
Hay tiempo. Mucho tiempo.
La sucesión formal todavía está lejos.
Pero quienes conocen la política saben que las gubernaturas no comienzan a disputarse cuando aparecen las convocatorias.
Comienzan mucho antes. Con recorridos. Con declaraciones. Con diferencias cuidadosamente administradas.
Con presencia mediática. Y, algunas veces, con una frase capaz de instalarse en la conversación pública.
Óscar Cantón consiguió eso.
Porque mientras desde el gobierno se habla de transformación, territorio y resultados, un senador del propio Morena acaba de decir que Tabasco atraviesa una “noche negra”.
La contradicción merece explicación.
Y todavía falta otra: Si Tabasco no supo aprovechar seis años con un tabasqueño en la Presidencia de México, como sostiene Cantón, habría que preguntarle al senador quiénes fallaron.
Los empresarios. Los gobernadores. Los legisladores. La clase política. El propio gobierno federal. ¿O todos?
Porque después de tantos años dentro de la política nacional y tabasqueña, Cantón tampoco puede presentarse simplemente como espectador de la historia que describe. Ha sido parte de ella, de manera exitosa.
Y quizá ahí esté la pregunta más interesante de aquella entrevista.
No si Óscar Cantón quiere ser gobernador.
Eso prácticamente dejó de ser un misterio hace muchos años.
La verdadera pregunta es otra:
¿Óscar Cantón Zetina solamente describió la noche negra de Tabasco… o acaba de comenzar a caminar para estar ahí cuando amanezca?
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