Ernesto Ruffo es inocente
Apenas hace unos 15 años, en Tabasc no era tan común que los menores de edad tuvieran acceso a un aparato celular.
En ese entonces, los padres y madres de familia, peleaban contra los medios de comunicación tradicionales, porque según ellos, violentaban e influían en los niños y niñas. Siendo que como adultos ellos mismos los compraban y los metían en sus casas y lo que es peor, no los educaban en los horarios de uso y mucho menos en el manejo de los contenidos a escuchar y observar.
En ese entonces, nadie imaginaba lo que estaba por venir, ya se utilizaba la internet, más en los equipos de cómputo. Pero
aparecieron los aparatos celulares y actualmente, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores, los utilizan, todos o más bien casi todos en el mundo, utilizan un aparato celular.
Beneficia sí, pero si no se controla su uso y lo que ahí se ve, se difunde y se escribe, entraremos en los tiempos del acabose de la
humanidad.
Lo anterior, es porque en las noticias se escucha a niños o niñas suicidarse porque les quitaron el celular, enojados o estresados porque los castigaron al no usar el celular, personas desesperadas porque perdieron, se les rompió o porque se les olvidó en casa
el celular; matrimonios en conflicto o separados y hasta divorciados porque le encontraron cosas indebidas a la pareja en el celular;
personas estresadas porque las aplicaciones del celular fallan; ladrones, extorsionadores y abusadores, robando y pidiendo dinero a través de celulares. Pareciera que la vida se nos va en un aparato celular; cuando en realidad su uso, solo debería de ser para recibir o realizar llamadas telefónicas o recibir mensajes de texto; bueno, eso sería lo ideal para quien adquiere uno.
Basar nuestra vida y actividades en el uso de un aparato celular es lamentable; deberíamos, como adultos, primero, asumir el abuso y exceso en el uso del aparato celular, y segundo, educar a los niños y niñas, pero también a los adolescentes y jóvenes que podamos y a como podamos, para no entrar en ese rol de dependencia de un aparato de este tipo.
Problemas mentales, dolor de cabeza, desgaste de la vista, problemas en casa, en la escuela, accidentes automovilísticos y hasta la
muerte, son hechos reales que suceden por usar el celular en exceso o cuando no se debe.
Es tiempo de hacer un alto y un hasta aquí, analizar la realidad de lo que nosotros mismos elegimos y decidimos al comprar y al
comprar a nuestros hijos e hijas, un aparato celular. No es difícil.
Cuidemos dónde y cuándo usamos y usan nuestros niños y niñas un aparato celular, cuidemos lo que ven y hasta los horarios en los que ven; tratemos de enseñarles que su uso es para llamadas y mensajes de textos, para consulta de datos mismos que a veces
serán erróneos y de vez en cuando para diversión y entrenamiento, pero de vez en cuando.
Sí podemos crear y generar una cultura del uso del celular, es cosa de tratar y de dar el ejemplo, empezando por uno mismo.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P.D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderíaspor cantidad alguna?




