Columna Descomplicado/Jorge Robledo
A los padres y madres de familia, se les está olvidando la gran diferencia entre educar en casa y educar en las aulas, a sus hijos e hijas.
Nunca dejaré de escribir sobre este tema, sobre todo, porque hay muchos padres y madres de familia que, no educan en valores a sus hijos en casa y cuando el maestro o maestra, lo hace en aula, van contra el profesor o profesora; de aquí que los docentes prefieran dejar a los niños y niñas, tal y como llegan del núcleo familiar.
Padres y madres de familia: en la casa se educa en valores como el respeto, la solidaridad, la empatía, el bien común, el amor, la alegría, la bondad, el compartir, todo lo bueno que puede llegar a ser un niño o niña, lo debe aprender en casa. ¿Y de quién? Pues de usted… Mientras que todo lo que debe saber su hijo o hija sobre la historia, los números, el idioma, la física, la literatura, las bellas artes, todo el conocimiento sobre la ciencia, ese, lo aprende en el aula.
Si usted que está leyendo este texto y capta la diferencia, hágale un favor a sus hijos: tome las riendas de sus responsabilidades y deje de pelear con el maestro o la maestra; así, seremos mejores padres y madres.
Buscan culpables cuando sus hijos tienen una reacción violenta, cuando sacan malas calificaciones, cuando se enteran de que el comportamiento del niño o la niña no es el mismo que en casa; cuando las cosas van mal, piensan, no es responsabilidad de papá y mamás, es responsabilidad de los maestros o maestras y de la escuela.
Asumamos cada quien su responsabilidad como padre y madre de un menor; ellos y ellas, son como esponjas que aprenden a igualar a papá y a mamá en todo, en lo que escuchan y en cómo se comportan los padres y las madres; teniendo como resultado a un ser humano que, al convivir con otros en el grupo social de la escuela, cree que es igual que en casa y ahí es dónde inician los problemas, porque si en casa no hay reglas o limites, es en la escuela o dentro del aula donde se les van a enseñar.
Pero he aquí la disyuntiva de los profesores y profesoras, pues con tal de no tener problemas con papá o mamá, prefieren dejar de lado la formación en valores de los niños y niñas y solo dedicarse a educarlos en el conocimiento, ya que, de educar en valores a un niño o niña, implicaría, incluso que lo despidieran o hasta llegar a ser privado de su libertad.
Como si de los maestros o maestras dependiera que, el niño o la niña, fuera excelente; los padres y madres de familia, le fincan responsabilidades a los docentes y que no son de ellos, pues es en casa, en el hogar y en la familia, donde se aprende a respetar a los mayores, a ser solidarios con los demás sin importar las clases sociales, a ser empáticos si no están en igualdad de condiciones, a ser responsables con las obligaciones adquiridas, a respetar las cosas del otro y su modo de ser o pensar, entre muchos aspectos de la vida social y en la escuela.
Si nos uniéramos padres, madres de familia y profesores, tendríamos niños y niñas con mejor sentido de la vida, felices, emocionados por buscar un mejor futuro, encaminados a lo positivo, al bien común, sin estrés y sin depresión; mientras no delimitemos y diferenciemos el tipo de educación que nos toca en casa y en la escuela, nadie hará lo que le toca, pues el temor a hacerlo implicaría “tener problemas”.
Gracias a Dios por el trabajo, la familia, los amigos, la salud; gracias a usted estimado lector y lectora por su tiempo de lectura.
P. D. ¿Hay algo tan significativo para ti que incluso podría costar un peso, pero no lo venderías por cantidad alguna?