Vía libre
De un día para otro apareció la nueva consigna oficial: "Guadalupe Taddei no es de Morena".
La frase se repite en redes, en influencers afines, en páginas simpatizantes y en espacios que habitualmente respaldan al gobierno.
El guion es idéntico: llegó por insaculación, no por Morena; venía del sistema electoral desde antes; fue votada en 2014 por Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.
Lo curioso es que esa urgencia por deslindarla apareció justo cuando estallaron los cuestionamientos y acusaciones de corrupción en el INE.
Porque el problema nunca fue la tómbola y los 5 participantes afines a Morena.
El problema es que ahora se pretende borrar de la memoria pública la cercanía política que durante años muchos dieron por hecha.
Hoy, frente al escándalo, comenzó la operación desmarque.
Y entonces entra en acción el viejo recurso de la política mexicana: el de echar culpas al vecino.
Todo apunta hacia atrás. Que si la nombraron en 2014. Que si estaba Lorenzo Córdova. Que si estaba Ciro Murayama. Que si Morena todavía no existía.
Pero mientras todos los del gobierno morenista intentan mirar para atrás nadie responde la principal pregunta que está enfrente.
¿Hubo irregularidades o no?
Porque si las hubo, no importa quién la nombró hace doce años.
Si las hubo, deben investigarse a fondo.
Si las hubo, debe de haber responsables.
Lo demás es solo comunicación política.
Y quizá lo más revelador de todo: que cuando llegan los aplausos hay muchos padrinos; cuando llegan los escándalos, los mismos que la acompañaban en la foto empiezan a explicar por qué nunca conocieron al retratado.
Así es la política en mi país.




