Nada Personal
La refinería Olmeca, en Dos Bocas (Paraíso, Tabasco), no solo no ha cumplido la promesa de autosuficiencia energética, sino que se ha convertido en un foco recurrente de accidentes graves que cobran vidas y alimentan el temor de una gran tragedia de las comunidades cercanas.
Los constantes incidentes así lo hacen ver: apenas hace dos días, el 1 de octubre de 2026 para ser preciso, se registró un nuevo incidente operativo con explosión e incendio en el área de compresores y en la periferia del quemador de la Batería de Separación Litoral, que generó una columna de humo visible desde varios kilómetros y movilizó a cuerpos de emergencia.
Pemex describió el hecho como un conato provocado por sobrecalentamiento durante una maniobra de control de flujo de gas, y señaló que no hubo daños mayores a instalaciones, aunque versiones iniciales hablaron de al menos dos personas afectadas.
Desde el inicio de su construcción, la planta de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco tiene un largo historial de accidentes con muertos incluidos.
Le platico, hasta esta fecha, la planta acumula al menos 10 incidentes graves en fases de construcción, pruebas y operación, con un saldo oficial de ocho decesos reconocidos por Pemex, sin contar posibles muertes no hechas públicas.
Los casos más graves documentados se presentaron el 17 de marzo de 2026, cuando se produjo un incendio en la zona perimetral de almacenamiento de hidrocarburos que dejó cinco muertos (una trabajadora de Pemex y cuatro de empresas contratistas), atribuido por la paraestatal a acumulación de residuos aceitosos, según ellos, por las fuertes lluvias que se presentaron en la zona.
Aunado a ello, el 10 de agosto de 2024, dos trabajadores murieron al incendiarse el vehículo en el que circulaban dentro del complejo, en un episodio captado por cámaras y difundido en redes donde se pudo apreciar cómo el fuego consumió rápidamente el auto que circulaba por el lugar.
Otro incidente, no menor, se dio el 28 de septiembre de 2024, donde un empleado falleció y otro resultó lesionado por una emanación de gas tóxico en la parte superior de un tanque.
Posteriormente se dieron otros episodios, como el incendio en una bodega de coque en abril de 2026 y diversos paros por fallas eléctricas, de vapor o de comunicación en la planta de cogeneración, que se han sumado a las alarmas operativas, afortunadamente sin víctimas mortales reportadas.
Pero veamos más allá de las muertes: Dos Bocas ha registrado múltiples paros operativos, fugas de vapor, conatos de incendio y derrames que han obligado a detener unidades clave como (coquizadora, catalítica, hidrodesulfuradoras) que han impactado en la producción. Reportes y análisis de especialistas señalan que, en poco más de dos años de operación y pruebas, la refinería Olmeca acumula más incidentes de seguridad industrial que otras plantas de Pemex con décadas de antigüedad, lo que refleja riesgos asociados a calendarios políticos acelerados, sobrecostos y una puesta en marcha sin certificación plena.
Por eso la percepción local es de terror porque vivir al lado de una bomba de tiempo no deja dormir, a los habitantes de Paraíso y comunidades aledañas, pues cada columna de humo y cada sirena son recordatorios de que la tragedia puede repetirse y ser devastadora.
Y es que la suma de incendios, explosiones y muertes, junto con la opacidad en algunos reportes, ha convertido a la refinería en un símbolo de fracaso técnico y de costo humano, una obra emblemática del proyecto energético del expresidente Andrés Manuel López Obrador que, en la práctica, opera bajo una sombra de inseguridad industrial y desconfianza social.
No está demás recordar el costo de este proyecto de un capricho sexenal que ascendió a 20 mil 959 millones de dólares, según los reportes financieros de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Cuando su costo estimado al inicio del proyecto en 2019 era de aproximadamente 8 mil millones de dólares.
Lo cual significa un incremento de más del doble del precio original (un aumento superior al 160 por ciento).
En el desglose de la inversión incluye más de 16 mil 800 millones de dólares en la construcción directa, además de gastos administrativos, fiscales y de transporte.
Por si no lo sabía, este precio coloca a la obra entre los proyectos de refinación con mayor sobrecosto a nivel global en los últimos años.
Nos leemos el próximo lunes.




