Presenta Gobierno de Tabasco estrategia integral ante temporada de lluvias 2026
VILLAHERMOSA, Tab., 7 de abril de 2026.- Bajo el sol del mediodía y frente a las puertas de la Fiscalía General del Estado (FGE), un grupo de hombres y mujeres no sostiene volantes, sino pancartas. Son conductores de plataformas digitales que este martes interrumpieron su jornada, no para exigir tarifas, sino para denunciar lo que consideran el riesgo más extremo de su oficio: la inseguridad y la presunta fabricación de delitos por parte de las autoridades.
El caso de Rodrigo Fabián N., el chofer detenido tras un servicio en el Parque Tabasco y presuntamente torturado por la unidad policial FIRT Olmeca, ha servido como detonante para que este sector exponga las fisuras de un modelo de trabajo que, en el estado, carece de reglas claras.
La seguridad en manos de la intuición
Para quienes operan aplicaciones como Uber o Didi, la jornada es una apuesta constante. Jesús Ramón de la Cruz, quien desde hace tres años alterna su tiempo en tres plataformas distintas, explica que la tecnología que debería protegerlos suele ser su mayor debilidad.
Los conductores están expuestos por las apps. Los usuarios conocen sus datos, pero ellos apenas ven un nombre que a veces es ficticio, de caricaturas, y que aun así aparecen como cuentas verificadas, relata Jesús Ramón mientras espera noticias de su compañero detenido. Según el conductor, esta falta de filtros en los perfiles de los usuarios los deja a merced de robos o secuestros.
Ante el vacío de garantías por parte de las empresas, la comunidad ha creado su propia red de supervivencia. Josmar Hernández, conductor y asesor de ventas con año y medio de experiencia, comparte que su principal herramienta no es el GPS de la APP, sino su grupo de WhatsApp con cerca de 250 integrantes.
“Si sentimos que alguien tiene una mirada rara o 'la sangre pesada', por lo general no lo subimos. Y si vamos a zonas pesadas, siempre mandamos ubicación en tiempo real”, detalla Josmar sobre sus mecanismos de defensa.
A la inseguridad delictiva se suma la presión operativa. Los conductores denuncian que la Secretaría de Movilidad (Semovi) mantiene una vigilancia estricta que les impide trabajar con libertad. Sitios de taxis, paradas de combis, el aeropuerto y carreteras federales son zonas de riesgo de multas.
“Siempre tenemos que andar escondiéndonos, como si estuviéramos haciendo algo mal”, lamenta Hernández. A pesar de que en noviembre de 2025 el titular de la Semovi, Rafael Elías Sánchez Cabrales, mencionó una ruta hacia la regularización; en el Congreso del Estado el tema sigue congelado.
Esta clandestinidad obliga a los choferes a extender sus horarios para que el negocio sea rentable. Se estima que, para generar un ingreso de mil pesos diarios, es necesario laborar más de 14 horas. En una jornada donde se logren recaudar mil 800 pesos, al menos 700 pesos se destinan exclusivamente al combustible.
Para muchos, como Jesús Manuel, trabajar al cien significa iniciar a las seis horas y apagar el motor a las 20 horas, deteniéndose solo para comer.
Una lucha colectiva
La protesta de este martes en la FGE, aunque por motivos diferentes, es también la continuación de un malestar que ya había mostrado fuerza en febrero, cuando cientos de choferes realizaron una "desconexión" masiva en Villahermosa, donde algunos de ellos se reunieron en Plaza Sendero, mientras que otro tanto simplemente no encendieron la APP.
Sin embargo, la exigencia ha pasado de lo económico a lo humano.