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VILLAHERMOSA, Tab., 22 de junio de 2026.- El libre acceso al uso de dispositivos moviles ha dado origen al fenómeno conocido como orfandad digital, una condición en la que los padres de familia recurren al uso de pantallas de manera inadecuada para regular la conducta de los menores y evitar que molesten. Esta práctica, advierten especialistas, genera un impacto negativo directo en el neurodesarrollo durante la primera infancia.
Al respecto, el especialista en neuropedagogía e integrante del colectivo nacional Pacto por la Primera Infancia en Tabasco, Ricardo Brabata, señaló que la exposición temprana y prolongada a estos dispositivos disminuye la capacidad de aprendizaje, frena el desarrollo del lenguaje y afecta las habilidades tanto motoras como sociales. Durante el primer año de vida, etapa en la que se generan miles de conexiones sinápticas, el infante requiere de una estimulación integral que involucre el juego, el movimiento y la socialización, actividades que se ven desplazadas por el consumo digital.
“La tecnología vino para ayudarnos pero hay que entender que hay otras cosas más importantes en los primeros años de vida que hay que desarrollar. Es importante saber que en el primer año de vida es donde se crean miles de conexiones sinápticas; el niño debe de ser estimulado de forma integral para que todas las áreas como lenguaje, conducta, aprendizaje, desarrollo social y multisensorial puedan estar a flote”, explicó.
Con base en los lineamientos de la Asociación Americana de Pediatría, advirtió que los niños que pasan un tiempo excesivo frente a las pantallas presentan una disminución medible en su coeficiente intelectual. Por ello, la recomendación médica establece que los dispositivos deben introducirse hasta después de los dos años de edad, limitando el tiempo a solo 10 minutos diarios, con un incremento gradual de 10 minutos por cada año cumplido a partir de los dos años, priorizando siempre contenidos de alto valor educativo que potencien el desarrollo cerebral.
Otra consecuencia crítica radica en la pérdida de la capacidad de retención y concentración en las aulas. Debido a que el contenido digital comercial está diseñado exclusivamente para capturar el interés inmediato sin estimular el pensamiento, el hábito del scroll constante en redes sociales acostumbra a los menores a tener únicamente micro momentos de atención.
Como resultado de este fenómeno, los docentes se enfrentan al reto de competir directamente contra los dispositivos móviles dentro de los salones de clases, viéndose obligados a diseñar dinámicas sumamente llamativas para retener el interés de los alumnos.
“Aquí el problema es la atención. Qué tanta atención están teniendo nuestros niños y qué tanto se están desfavoreciendo por el uso inadecuado”, cuestionó Brabata, subrayando la urgencia de que los padres de familia se informen y asuman la responsabilidad del control parental sobre los dispositivos de sus hijos.




