Pide PT medir la calidad del aire para determinar si son gases tóxicos
VILLAHERMOSA, Tab., 30 de Abril de 2026.- En Tabasco, el diagnóstico de cáncer infantil no es solo una batalla biológica; es una carrera de obstáculos contra un sistema de salud que agoniza en su base y una geografía marcada por la huella industrial. Según registros de la Secretaría de Salud del Estado de Tabasco, de 2019 a febrero de 2025 se diagnosticaron a 3 mil 814 menores de edad con algún tipo de cáncer en la entidad. La frialdad de la cifra oculta una realidad cruda: en promedio, de cada diez niños diagnosticados en los últimos seis años, uno pierde la vida, sumando un total de 371 fallecimientos registrados por la dependencia estatal en el periodo antes mencionado.
Un sistema que asfixia al médico
La brecha entre la vida y la muerte se mide en minutos de consulta. La doctora Saira Almendra Méndez, integrante de la junta directiva del Colegio de Médicos de Tabasco, señala que la falla más crítica del sector salud radica en la saturación del sistema médico. "El sistema nos pide atender a muchos pacientes en muy poco tiempo, cuando una historia clínica detallada o una exploración requieren de más", explica. En el primer nivel de atención, el médico familiar se enfrenta a la titánica tarea de rellenar la cédula de detección del cáncer infantil —un protocolo que exige revisar al niño de pies a cabeza— en lapsos que el sistema intenta limitar a 20 minutos.
Este deterioro del primer nivel provoca un tiempo perdido que se traduce en metástasis. Cuando las familias, carentes de recursos para un médico particular, quedan atrapadas en la burocracia de la referencia del primer al segundo nivel, la oportunidad de una detección temprana se esfuma. Méndez es contundente: iniciar una quimioterapia de forma oportuna aumenta la supervivencia hasta en un 30%, pero el sistema actual suele detectar los casos cuando ya han escalado a la atención secundaria, reduciendo drásticamente el margen de maniobra.
A diferencia de los adultos, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80% de los casos son prevenibles mediante el estilo de vida, en los niños el cáncer es un error en la genética o de su desarrollo en la infancia, apunta la especialista . Sin embargo, en Tabasco, la geografía petrolera añade una variable inquietante. La doctora Méndez advierte que la presencia de industrias, pozos petroleros y la refinería, donde se inhalan gases de manera constante, junto a la quema de pastizales, crea un entorno hostil.
"Ese humo, al momento de respirarlo, tiene sustancias que pueden provocarnos enfermedades. La tierra y el agua absorben estas toxinas que los niños consumen, y eso sí puede llegar a provocar un desarrollo oncológico de manera crónica", advierte la especialista.
Esta exposición ambiental coincide con la prevalencia de diagnósticos en el estado, donde las leucemias linfoblásticas agudas representan el 50% de los casos, seguidas por tumores en el sistema nervioso central y problemas de médula ósea, patrones que Tabasco comparte con estados de alta actividad industrial como Puebla, que hasta 2022 contaba con 459 pozos activos de exploración y extracción.
El reto de los padres
La enfermedad no solo ataca las células; fragmenta la economía familiar al primer síntoma. José Luis López Ruiz, vicepresidente de la Fundación de los Ángeles del Mago Chong Tall, ha visto durante 12 años cómo el cáncer redefine la estructura del hogar. Actualmente, la fundación atiende a 425 familias, muchas de las cuales llegan de Chiapas o Campeche buscando el refugio en la Torre oncológica del Hospital del niño, Dr. Rodolfo Nieto Padrón. "Hay muchas pérdidas, bajas, altas", dice López con la voz de quien ha visto a cientos de niños responder de formas distintas al tratamiento.
El principal reto es la supervivencia financiera. "Los padres no van preparados para que el niño quede internado", comenta López Ruiz. Muchos se ven obligados a abandonar sus empleos o son despedidos al convertirse en cuidadores de tiempo completo, lo que pulveriza sus ingresos. La fundación intenta amortiguar el golpe entregando despensas diarias de 8 a 9 de la mañana en el Hospital del Niño, una pequeña ayuda para quienes lo han perdido todo en la búsqueda de la salud de sus hijos. A pesar del drama, López destaca que hace una década la mortalidad era del 50-50, con niños que fallecían a los tres meses de ingresar por llegar muy deteriorados; hoy, la supervivencia alcanza el 65% gracias a un ligero avance en la concientización.
Una emergencia nacional
El contexto local se inserta en una emergencia nacional documentada en la Guía de detección temprana ante la sospecha de cáncer en la infancia y la adolescencia (Edición 2026). El documento advierte que, mientras en adultos el cáncer suele diagnosticarse en etapas iniciales, en la población pediátrica el 80% de los casos se encuentra diseminado al momento del diagnóstico. En México, según datos de la Carga Global de Enfermedad (GBD), el cáncer se posicionó como la primera causa de muerte en niños de 5 a 14 años, con una tasa de 5.44 defunciones por cada 100,000 habitantes.
La agresividad de las neoplasias malignas infantiles radica en su capacidad de evadir la muerte celular programada (apoptosis) y formar nuevos vasos sanguíneos que nutren al tumor, lo que le confiere un potencial replicativo ilimitado. Ante este escenario, la Guía Nacional subraya que existen condiciones genéticas e inmunodeficiencias que elevan el riesgo oncológico, las cuales deben ser vigiladas con sospecha proactiva desde el primer nivel de atención.
El llamado a la acción
Ante un sistema que falla en la continuidad de sus proyectos, la doctora Méndez exhorta a los padres a mantener una vigilancia desde el embarazo y posteriormente en los niños. En ellos, dolores de cabeza persistentes, vómitos, fiebre por más de siete días, un abdomen inusualmente grande o la pérdida del equilibrio son alarmas que no deben ignorarse. Incluso menciona una prueba extraordinariamente fácil y gratuita: "Con una fotografía con flash podemos detectar si un paciente tiene un retinoblastoma si aparece una mancha blanca en el ojo", explica, pues si este reacciona de forma extraña a la luz, podría ser un indicador de que algo no anda bien.
El mensaje final de la comunidad médica es una súplica a la humanidad del gremio: "Aunque el sistema te diga que en 20 minutos tienes que terminar una consulta, le debemos un poquito más de tiempo a ese niño", concluye Méndez. En Tabasco, donde el municipio de Centro encabeza la mortalidad con 108 casos y el año 2023 registró el pico más alto con 914 nuevos diagnósticos, ese tiempo extra es, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.