Pide PT medir la calidad del aire para determinar si son gases tóxicos
VILLAHERMOSA, Tab., 28 de mayo de 2026.- Luego de que en días pasados integrantes de Cárnicos Frigorífico de Centro, Tabasco (Fricetab), señalaran que alrededor del 70 por ciento de las carnicerías del municipio de Centro son de dudosa procedencia, comerciantes de este producto en el mercado público José María Pino Suárez descartaron por completo que en sus locales se venda producto proveniente de matanzas clandestinas.
José Antonio González, expendedor de este centro de abasto, aseguró que toda la carne que se ofrece en este lugar llega directamente de rastros frigoríficos bien establecidos que cuentan con la certificación de Tipo Inspección Federal (TIF).
“Vienen de fuera del estado, pero no son matanzas clandestinas. Están establecidas conforme a todos los reglamentos que se necesitan para operar las maquiladoras”, explicó el carnicero, quien señaló que en el mercado se cuida estrictamente el origen del producto.
“Aquí damos buen producto, tipo inspección federal. Aquí en el mercado no entra producto clandestino”, afirmó, dejando en claro que los locatarios conocen el origen de lo que reciben, a diferencia de otros puntos de venta de la ciudad donde sí se arriesga al cliente con producto sin regular.
Para dar tranquilidad a las familias que hacen sus compras diarias, los carniceros explicaron que existen señales muy claras a simple vista para saber si una carne fue procesada bajo las normas de sanidad o si viene de una matanza ilegal en el suelo. La primera gran diferencia es el sello de inspección, ya que la carne legal viene marcada de forma obligatoria por los frigoríficos. Aunque a veces la gente se queja de la mancha de pintura que le queda a la pieza, los locatarios aclaran que es la prueba de que el animal fue revisado y ellos mismos se encargan de quitarla al cortar el pedido.

Además, comentaron que el frío cambia por completo la firmeza y el aspecto del producto. Al pasar por un rastro certificado TIF, la carne se somete a un control estricto de refrigeración que la hace ver más compacta. En cambio, la carne clandestina, conocida popularmente como carne caliente, se mata al momento y se vende sin refrigerar, por lo que su consistencia es totalmente distinta.
El color y el desangrado también delatan de inmediato el origen de la res. Los animales en los frigoríficos se trabajan colgados, lo que garantiza que se desangren bien y la carne mantenga un tono limpio y fresco.
“Y en las rancherías si matan una res ahí en el suelo, no se desangra igual. Al golpe de vista se ve mucho mejor una res maquilada en un frigorífico a una que maquiles en la ranchería”, detalló González, insistiendo en que el manejo higiénico salta a la vista.
A pesar de las garantías que ofrecen las carnicerías del mercado Pino Suárez, los locatarios insisten en la importancia de que la gente aprenda a identificar estas señales debido al panorama general de la ciudad. Según datos de Oliver Falcón, presidente de la organización Fricetab, en Villahermosa se consumen cerca de 30 toneladas de carne de res al día.

De todo ese volumen, Fricetab abastece apenas el 30 por ciento con los estándares sanitarios correspondientes. El 70 por ciento restante de la carne que se consume a diario en la capital proviene de rastros sin inspección federal, postes de matanza en comunidades o lugares de dudosa procedencia. Por ello, los expendedores del mercado reiteran que la mejor forma de proteger la salud familiar es revisar las características del producto y comprar únicamente en locales establecidos.